16 abr 2026

VOCACIONES NATIVAS -26 DE ABRIL DE 2026


Pedir a nuestros paisanos que sean conscientes de las necesidades físicas de quienes viven en países desfavorecidos, pasan penurias, están en situación de violencia o de guerra, no es difícil.

Todos nos conmovemos cuando nos hablan de niños que solo pueden hacer una comida al día y, a veces, incluso, una pobre comida al día. Todos sufrimos viendo imágenes de personas que están hacinadas en los hospitales y a las que no les alcanzan las medicinas que podrían curarlas o, al menos, aliviarlas en su dolor y sufrimiento. 
A todos nos motiva ver cómo hay niños y adolescentes que se ven obligados a trabajar para poder llevar algo de “plata” a sus hogares, contando además con que estamos hablando –¿siempre?– de un trabajo inhumano en basureros, de limpiabotas, en duras faenas del campo, ¡en la prostitución! ¿Cómo no vamos a sentirnos angustiados pensando en esas niñas que son obligadas a casarse con tan solo 12 años o a satisfacer los deseos de un viejo verde para poder sobrevivir? 
Todo eso nos produce náuseas y damos gracias a Dios por que la Iglesia y muchas otras instituciones están ahí, intentando llevar alivio, consuelo, fuerzas y afecto a quienes sufren tales cosas. En esa sensibilidad coincidimos todos, y pedimos al Señor que nunca nos acostumbremos a esas situaciones de injusticia y de abuso. 
Pero hay una jornada que es comprensible tan solo por quienes creemos en Cristo y en su deseo de llevar a todo el mundo la Palabra de Vida, la Palabra de Salvación, la Palabra de Dios. 
Se trata de la jornada en la que se nos recuerda que hoy, en el mundo, hay más de 750 seminarios que dependen de nosotros para poder dar formación a miles de jóvenes que están preparándose para ser algún día sacerdotes. 
Hay más de 750 seminarios de África, de Asia, de Oceanía y de algunos lugares de América que dependen del Dicasterio para la Evangelización y que, sin la ayuda que desde ahí les llega, proveniente de nuestras aportaciones..., ¡cerrarían las puertas! 
Algo así pasó en el siglo XIX con el seminario de Nagasaki, en Japón. El obispo, con una inmensa tristeza, tenía que limitar el número de admitidos por falta de fondos. Y una mujer francesa, Juana Bigard, con la ayuda necesaria de su madre, Estefanía, al enterarse de la situación, se empeñó en que el obispo pudiera volver a acoger a esos seminaristas a los que iba a tener que dejar fuera a su pesar. 
Desde entonces, la Iglesia sigue luchando, en palabras de un santo Papa, para que ninguna vocación se pierda por falta de medios. 
La Jornada de Vocaciones Nativas, que se celebra en comunión con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones el IV Domingo de Pascua –es decir, el domingo “del Buen Pastor”, que este año es el 26 de abril–, es justamente ese día en el que salimos al encuentro de los cristianos para preguntarles: ¿quieres tú ser una ayuda para que, en todos esos sitios donde no hay recursos, los jóvenes que lo deseen puedan tener los medios para seguir la vocación que recibieron? 
Podría decirse que esta es la jornada más cristiana, porque, en efecto, una situación de necesidad como esta únicamente es comprensible por quien descubre el valor de la vocación sacerdotal (también de la vocación religiosa, porque se ayuda asimismo a la formación de las jóvenes que se incorporan a las congregaciones que nacen en aquellos países de misión). 
Los cristianos somos conscientes de la importancia de los sacramentos: poder asistir a la Santa Misa al menos los domingos, poder recibir el perdón de nuestros pecados en la penitencia, poder recibir también ese consuelo del perdón en el momento trágico de una enfermedad mortal, poder celebrar el matrimonio... Y somos conscientes igualmente de la importancia de tener acceso a la Palabra de Dios y a la formación de la conciencia. 
Por eso, nosotros sí entendemos muy bien que hay que pedir al Señor que envíe obreros a su mies, y que estos puedan tener los medios que necesitan para llegar a recibir una formación adecuada y una capacitación para ser pastores según el corazón de Cristo. Esos medios van desde las cosas más evidentes (comida, agua, luz...) hasta un lugar donde formarse y convivir, unos profesores y formadores que les ayuden a avanzar, una biblioteca que les sirva para crecer en sabiduría... 
En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones “Todos oramos por todos”. Y precisamente en esa atmósfera orante, la Jornada de Vocaciones Nativas, que depende de la Obra de San Pedro Apóstol dentro de las Obras Misionales Pontificias, quiere además movernos a todos los bautizados a colaborar con tantos jóvenes con deseos grandes de consagrar su vida a Cristo y a su Iglesia y que, sin nosotros, no llegarían nunca a conseguirlo. ¿Te apuntas?
José María Calderón. Director de OMP en España

13 mar 2026

JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA Y VOCACIONAL 2026

Una jornada llena de alegría y misión: así se vivió la Infancia Misionera y Vocacional 2026 en Astorga

El pasado sábado la diócesis de Astorga volvió a llenarse de vida, ilusión y espíritu misionero con la celebración de la Jornada de la Infancia Misionera y Vocacional 2026, un encuentro que reunió a niños, jóvenes y acompañantes en torno a la fe, la convivencia y la alegría de sentirse parte de la Iglesia.
Desde primera hora de la mañana, alrededor de doscientos niños, acompañados por más de cincuenta catequistas, sacerdotes y responsables, participaron en la Convivencia Misionera y Vocacional, una jornada pensada para compartir, aprender y descubrir que todos estamos llamados a ser misioneros allí donde vivimos.
A lo largo del día se sucedieron juegos, dinámicas, momentos de encuentro y reflexión que ayudaron a los más pequeños a acercarse al sentido de la misión y a abrir el corazón a la llamada de Dios. Fue, como siempre, una jornada entrañable, llena de sonrisas, amistad y muchas ganas de vivir la fe juntos.
Por la tarde llegó uno de los momentos más esperados: el festival, que congregó a todos los participantes en un ambiente festivo y familiar. La respuesta fue tan grande que el teatro se llenó por completo, reflejo del entusiasmo y la alegría compartida durante todo el día.
Desde la organización se quiso agradecer especialmente la colaboración de los jóvenes voluntarios que ayudaron en la preparación y desarrollo de la jornada. Su entrega y cercanía con los niños fueron fundamentales para que todo saliera adelante. A ellos se les quiso decir con cariño: “Un millón de gracias… sois lo más”.
También se expresó un agradecimiento muy especial a todas las comunidades que hicieron posible este encuentro: las parroquias de Cacabelos, Veguellina, Tábara, Rectivía de Astorga, San Justo de la Vega, Fabero, Toreno, Vega y Manganeses, así como los colegios diocesanos Pablo VI de A Rúa y San Ignacio, la parroquia de O Barco y también los niños que se acercaron acompañados de sus familias.
El agradecimiento se extendió igualmente a los sacerdotes, catequistas y demás acompañantes, cuya dedicación hace posible que tantos niños puedan vivir experiencias como esta.
La jornada concluyó con un profundo sentimiento de gratitud. "Gracias, gracias, gracias a todos los que participaron y colaboraron para que esta convivencia fuera posible".
Eso sí, los organizadores también lanzaron una invitación de cara al futuro: siempre se echa de menos a algunos grupos y parroquias, por lo que animan a que el próximo año se sumen aún más niños y comunidades para seguir viviendo juntos esta hermosa experiencia de fe, misión y vocación.
Porque cuando los niños se reúnen para compartir su fe, la Iglesia se llena de vida y de esperanza.

25 feb 2026

María Mayo, misionera en Kiev: “A veces sí te sientes paralizada sin saber qué hacer”

OMPRESS-KIEV (24-02-26) Con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa a Ucrania, Obras Misionales Pontificias habla con María Mayo, una misionera de la Congregación de Santo Domingo, de 76 años, que permanece junto con sus hermanas en Kiev en medio de los bombardeos y cortes de luz. Estas misioneras, curtidas por su experiencia en la República Democrática del Congo y en este país en guerra, piden oración para poder seguir adelante en su trabajo con los niños con alegría, y sabiendo improvisar ante las circunstancias tan cambiantes que viven a diario.
“Es muy importante saber que el pueblo ucraniano no lleva cuatro, sino doce años trabajando en la resistencia”, explica María Mayo, en referencia al conflicto previo en la zona de Crimea, Lugansk y Donetsk. En 2022, hubo una invasión a gran escala, “pero las viudas de guerra de ahora sufren lo mismo que las de antes, los niños desaparecidos y los ataques a la población civil… es igual”.
Cuando aquel 24 de febrero de 2022 Rusia atacó Kiev, las misioneras fueron repatriadas a España. En aquella ocasión, Obras Misionales Pontificias pudo hablar con ellas según llegaron a Madrid, y compartían con gran dolor su deseo de volver a Kiev. “La embajadora de entonces decía que no podía dejarnos allí, porque nos sentía como a sus madres, y a una madre no se la podía dejar”. Con gran dolor de corazón, estas misioneras tuvieron que cerrar la “Casa de los niños” (en ucraniano “Dim Ditey”), que con tanto cariño habían cuidado desde hacía 25 años. Regresaron en una peripecia digna de película en la evacuación de la Embajada, acompañadas por unos geos.
Pero lejos de quedarse lamentándose, pronto se pusieron a ayudar a las madres y niños que intentaban salir del país –cerca de 93 familias-: gestionaban grupos de WhatsApp, colaboraban con varias ONG, e incluso abrieron uno de los colegios que la congregación tenía en Asturias para darles un refugio. Intentaron regresar a Ucrania en dos ocasiones sin éxito, y finalmente lo consiguieron en marzo de 2023.
Nada más llegar, organizaron un primer encuentro con los padres, para ver cómo podían retomar su misión con los niños. “Fue muy emocionante, lloramos todos de vernos vivos, y ver cómo estábamos… faltaba gente que lógicamente había muerto, hay niños de Bucha e Irpin a los que no hemos vuelto a ver desde la guerra”. Y decidieron celebrar una fiesta para los niños. “Cuando vinieron los niños… es imposible explicar lo que fue aquello”, recuerda emocionada. “Una niña me abrazaba y me decía en español, ‘¡Ay María, muchos días no verte!’”.
Lo que más les sorprendió en su regreso fue ver la actitud de los ucranianos. “No es una guerra en la que estemos de brazos cruzados, es una guerra con vida”, explica esta misionera: cada vez que algo se destruye – tendidos eléctricos, asfalto, ventanas-, pronto intentan reconstruirlo. María recuerda con asombro cómo al ir a arreglar sus papeles, vieron una exposición de un concurso de tulipanes en la calle. “Qué manera de vivir, qué estamos viviendo, pero viviendo de verdad, en medio de una guerra”.
Sin embargo, la vida no es fácil. “La situación es de bombardeos constantes”, explica esta misionera, cuya comunidad ha convertido un semisótano en su refugio, donde van cada vez que hay alerta. “Tenemos aplicaciones en el móvil que nos alertan de la trayectoria de los misiles, drones y bombas, unos minutos antes de que lleguen”. También a través del móvil conocen las horas de luz disponibles. “Tienes que estar pendiente a lo largo del día de muchas de estas cosas”.
Ante esta situación, María Mayo no duda al decir que lo que más necesitan es la oración de todos. “Eso es lo más importante para poder sostener la alegría de cada día”, afirma. “Nunca he sentido miedo, pero a veces sí que te quedas paralizada sin saber qué tienes que hacer o cómo”. Antes de la guerra, asistían a la Casa 140 niños, dos o cuatro veces por semana, ahora es muy irregular, según el frío y los bombardeos, a veces vienen 20 ó 30, otros días menos, y un día 2. “Pedimos que con la oración nos ayuden a saber improvisar, a saber estar disponibles”.
Foto: Las misioneras dominicas con un grupo de ucranianos en la parroquia. A la derecha, con el abrigo gris, María Mayo. 

24 feb 2026

1 de marzo, Día de Hispanoamérica

OMPRESS-MADRID (23-02-26)
El primer domingo del mes de marzo, este año el 1 de marzo próximo, la Iglesia española recuerda su especial vinculación con las Iglesias hermanas de Hispanoamérica, con las que comparte la fe, que un día llevaron los misioneros que partieron de la península, y con las que hoy “Caminamos juntos, compartimos alegría”. Este es el lema propuesto para esta Jornada, que también recuerda a las misioneras y misioneros españoles en América Latina, el continente con el mayor número de misioneros españoles.

Protagonista de esta jornada es la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, la conocida OCSHA, que tantos sacerdotes diocesanos españoles ha encauzado a la misión en América. A través de ella cientos de sacerdotes han partido desde que se creara en 1949. Recibieron el don de la vocación misionera y respondieron partiendo a la misión pero manteniendo su vínculo con sus diócesis de origen. En la actualidad, los sacerdotes misioneros de la OCSHA que trabajan por la Evangelización en América son una fusión viva de las Iglesias de ambas orillas del Atlántico.
Para esta jornada, la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias de la Conferencia Episcopal ha elaborado diferentes materiales. Entre ellos el mensaje de Filippo Iannone, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina ha escrito en el que celebra el lema escogido, “Caminamos juntos, compartimos alegría”: “La Iglesia no existe para sí misma, sino para anunciar con alegría la belleza del Evangelio a todos los hombres y en todos los lugares”. El también Prefecto del Dicasterio para los Obispos añade que el lema refleja “atinadamente” la finalidad del caminar de la Iglesia: “Compartir con gozo a Aquel que hemos hallado a través de un encuentro personal”. Destaca, además, una realidad que los misioneros españoles “pueden constatar de una manera especialmente conmovedora”, que la Virgen es precede a estos esfuerzos de la Iglesia. María es el “primer miembro de la Iglesia” y el modelo a seguir por los católicos. “Ella es, en buena medida, la ‘Iglesia’ tal y como esta debe ser”, concluye Mons. Iannone.
También se ha preparado información sobre los sacerdotes de la OCSHA, actualmente 130, destinados en 17 países de toda América. La mayoría de ellos proceden de Toledo (27), seguidos por Burgos (11) y Madrid (10). Los sacerdotes de la tienen encargos pastorales en parroquias, colegios, seminarios u hospitales. El país con más sacerdotes de la Obra de Cooperación es Perú, con 45.

Para más información y los materiales aquí.

11 feb 2026

Encuentro de empleados y voluntarios de las Obras Misionales Pontificias: “La misión es mi tema”

OMPRESS-MADRID (9-02-26) Con este sugerente título tendrá lugar en Madrid, los días 4 y 5 de marzo, el tradicional encuentro organizado por las Obras Misionales Pontificias y la Comisión Episcopal de Misiones que, cada año, reúne a los colaboradores e impulsores de la animación misionera en España. Con “La misión es mi tema”, se quiere resaltar la vocación de quienes, como trabajo o de forma voluntaria, se implican en el apoyo a las Obras Misionales Pontificias, en la animación de diócesis, parroquias y comunidades y en que la conciencia misionera esté siempre presente en todos los bautizados.
El encuentro está estructurado en tres grandes secciones. La primera sección ocupará la mañana del miércoles, con la inauguración y la presentación del mismo a cargo de Mons. Joseba Segura, obispo de Bilbao y presidente de la Comisión Episcopal Misiones, y del director nacional de las Obras Misionales Pontificias, el padre José María Calderón. A esta presentación seguirá la conferencia inaugural “La vocación a la Misión es de todos”, de la hermana Roberta Tremarelli, AMSS. Secretaria general de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera del 2017 al 2024. Tras la conferencia se verá el documental “Sagarmínaga, el hombre del Domund”, recordando al primer director nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, precisamente en el año en que se celebra el centenario de la creación del Domund, la Jornada de la Propagación de la Fe.
La segunda sección, a la que se dedicará la tarde, será la dedicada a tres talleres. El primero, tiene como título la “Cooperación espiritual”, la hermana Prado Fernández Martín, Misionera Comboniana. El segundo “Cómo presentar la vocación misionera a los jóvenes”, Carlos Bobillo, de la Asociación Komera. El tercero, a cargo de Manuel Górriz Martínez, Delegado de Misiones de Barcelona, tiene por título “Trabajar para las misiones”. La jornada concluirá con la Eucaristía.
La mañana del jueves 5 de marzo, comenzará con testimonios misioneros. Serán tres los misioneros que aportarán sus vivencias en la misión, el padre José María Rodríguez Redondo, del Instituto Español de Misiones Extranjeras; la hermana Xiaoli Zhao, Misionera de Cristo Jesús; y la misionera laica de Ignis Mundi, Rosa Lobo. A mitad de mañana, los participantes se trasladarán a la nueva sede de la dirección nacional, en la calle Moscatelar, donde se abordará la información práctica útil para las delegaciones y algunos otros temas generales.
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