9 oct 2026

Vídeo mensaje del Papa León XIV: el Domund ha dado sus frutos en mi propia vida

OMPRESS-ROMA (7-10-26) El Papa León XIV, a diez días de su celebración, ha querido impulsar la celebración del Domingo Mundial de las Misiones, el Domund, con un vídeo mensaje en el que recuerda el centenario de esta cita anual misionera y cómo la misma impulsó su propia vocación como misionero de la Orden de San Agustín.

Este mensaje del Papa da las gracias a quienes rezan al Señor de la mies por las vocaciones misioneras y colaboran con la labor de las Obras Misionales Pontificias y el Domund en su tarea de apoyar la misión de la Iglesia. Recuerda el lema de este año, propuesto por él mismo, “Uno en Cristo, Unidos en la Misión”, además de animar a ser fieles al legado de estos cien años de compromiso con la misión. Un legado que ha hecho que, en los territorios de misión, a quienes van dirigidas las ayudas del Domund, se haya pasado de 9,6 millones a 346 millones de católicos, de 627 parroquias en 1925 a 41.056 a día de hoy. Todo ello gracias a la labor y entrega del clero y los fieles locales, de cientosO de misioneros que partieron para entregar sus vidas, y a la oración, el ofrecimiento y la generosidad de tantos y tantos católicos del mundo durante estos cien años.
Las palabras del Papa:
"Al conmemorar el Domingo Mundial de las Misiones, damos gracias a Dios por los abundantes frutos que ha concedido a la Iglesia desde que mi predecesor, el Papa Pío XI, instituyera esta celebración anual hace 100 años. Él deseaba que esta jornada fomentara, en cada diócesis y parroquia, una comprensión más profunda de la grandeza de la tarea misionera, una oración ferviente por la obra de la evangelización, un estímulo para la vocación misionera y el apoyo a la labor de las Obras Misionales Pontificias.
De hecho, la realización del propósito de Pío XI ha dado frutos en mi propia vida. Al mirar atrás, a los días de mi juventud, puedo ver cómo las oraciones ofrecidas al Señor de la mies ayudaron misteriosamente a preparar mi corazón para escuchar la llamada de Jesús a seguirle como misionero agustino. Además, las oraciones y las aportaciones de los fieles alentaron y sostuvieron mi labor misionera en el Perú, así como la de innumerables personas en todo el mundo. Por esta razón, deseo expresar mi más sincero agradecimiento a todos los que han apoyado el Domingo Mundial de las Misiones a lo largo de los años.

En este año del centenario, el lema ‘Uno en Cristo, Unidos en la Misión’, nos invita a reflexionar sobre la tarea fundamental de nutrir la unidad de la Iglesia en el seguimiento de Cristo, de manera especial con nuestro compromiso y responsabilidad de difundir el mensaje evangélico de salvación a todos los pueblos.

Es a través del Bautismo que cada uno de nosotros se convierte en miembro del Cuerpo de Cristo y tiene un papel único a la hora de contribuir a la obra salvífica de Jesús. Nuestro Señor nos llama a cooperar como una sola familia, con la ayuda del Espíritu Santo, para llevar a todos y en todas partes, a una comunión de fe en Cristo.

Reitero, por tanto, el llamamiento especial que hice en el Mensaje para el Domingo Mundial de las Misiones: ‘Comprometámonos todos a contribuir, cada uno según su vocación y los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor. Sus oraciones y su apoyo concreto, […] serán de gran ayuda para llevar el Evangelio del amor de Dios a todos, especialmente a los más pobres y necesitados’ (Mensaje para la 100ª Jornada Mundial de las Misiones, 25 de enero de 2026)

Por último, al celebrar este centenario, les agradezco todo lo que harán para continuar con el legado del Domingo Mundial de las Misiones y para apoyar generosamente la misión evangelizadora de la Iglesia en todo el mundo.

Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén”.

8 oct 2026

EL ROSARIO MISIONERO

 El Mes de las Misiones (octubre) es el momento ideal para rezar el Rosario Misionero. Esta oración universal transforma el rosario tradicional en una intercesión directa por la evangelización y las necesidades de cada continente, identificados por cinco colores.

Cada misterio te conecta con las alegrías, sufrimientos y necesidades de una región específica del planeta.
Te recuerda que la Iglesia es universal y que la fe traspasa cualquier frontera geográfica o cultural.
El rosario misionero responde directamente al mandato de Jesús: "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio"
Aunque no puedas viajar físicamente a tierras de misión, te conviertes en misionero a través de la oración, sosteniendo a quienes sí están en el terreno.
La oración, el rosario, tiene una fuerza transformadora y de paz
La oración sostiene a los misioneros: Tu oración alivia la soledad, el cansancio y las persecuciones que sufren miles de catequistas, sacerdotes y religiosos en situaciones de riesgo.
En el rosario pides por la paz mundial: Al pedir por todos los pueblos de la Tierra, el Rosario Misionero se convierte en un clamor directo por la justicia, la reconciliación y la paz en las zonas de conflicto.

7 oct 2026

100 años del Domund: Unidos en una misma misión de amor y esperanza


Este mes de octubre tiene un significado único y especial. Se celebra el Domund 2026, y no es una edición cualquiera: ¡esta jornada misionera cumple 100 años de historia! Desde que el Papa Pío XI la instituyera en 1926, el Domingo Mundial de las Misiones (Domund) ha sido el puente de solidaridad más grande del mundo, uniendo corazones para sostener la labor de la Iglesia en los territorios más necesitados.
El próximo 18 de octubre, bajo el lema impulsado por el Papa León XIV, redescubriremos el poder de caminar juntos. ¿Te unes a esta gran celebración?
El Lema de 2026: «Uno en Cristo, unidos en la misión»
El lema escogido para este centenario es «Uno en Cristo, unidos en la misión». Esta frase resume a la perfección la esencia del Domund. Nos recuerda que la Iglesia, aunque está compuesta por una inmensa diversidad de culturas, lenguas y realidades, forma un solo cuerpo unificado en el amor de Dios.
La misión no es un esfuerzo aislado de unos pocos que viajan lejos; es una responsabilidad compartida. La comunión espiritual con Cristo nos empuja a abrazar a nuestros hermanos y a trabajar unidos para llevar luz, fe y dignidad allí donde la esperanza parece apagarse.
Los misioneros: el rostro de la entrega y el servicio
Los misioneros y misioneras son el corazón del Domund. Su función va mucho más allá de la evangelización espiritual; son agentes de cambio social, de paz y de consuelo. Se encargan de:Acompañar a las comunidades en situaciones de extrema pobreza.
Atender hospitales, comedores y cuidar a los más vulnerables (como enfermos de sida o mujeres en exclusión).
Coordinar escuelas y proyectos educativos para garantizar un futuro a miles de niños.
Actualmente, España cuenta con cerca de 10.000 misioneros, repartidos por los cinco continentes. Hombres y mujeres (laicos, religiosos, sacerdotes y familias completas) que han dejado atrás su comodidad para dar su vida al servicio de los demás.
España y su estrecho lazo con las Obras Misionales Pontificias (OMP)
Nuestro país tiene un espíritu misionero excepcional. España es el segundo país del mundo que más colabora económicamente con las Obras Misionales Pontificias (OMP).
A través del Fondo Universal de Solidaridad de las OMP, las aportaciones recogidas en España se distribuyen de forma equitativa y transparente entre más de 1.100 territorios de misión. Gracias a este esfuerzo colectivo, se financian anualmente más de mil proyectos sanitarios, educativos, pastorales y de infraestructuras vitales, demostrando que la solidaridad española no conoce fronteras.
¿Cómo puedes colaborar tú hoy?
Celebrar 100 años del Domund es dar gracias por el pasado, pero, sobre todo, es comprometernos con el futuro. Hay dos formas fundamentales en las que puedes participar activamente desde este preciso momento:

Con tu Oración: La oración es el motor invisible pero más potente de las misiones. Rezando por los misioneros les envías la fuerza espiritual y el oxígeno que necesitan para perseverar frente a las dificultades diarias.
Con tu Donativo: Toda aportación suma, por pequeña que parezca. Tu ayuda económica se transforma directamente en alimentos, medicinas, aulas escolares y pozos de agua potable.
Para que colaborar sea más fácil que nunca, puedes enviar tu donativo de forma inmediata a través de Bizum utilizando el código oficial de las OMP: 00500. Un pequeño gesto desde tu móvil puede cambiar la vida de comunidades enteras al otro lado del planeta.
En este centenario del Domund, no nos quedemos de brazos cruzados. Sentámonos "Uno en Cristo, unidos en la misión". ¡Gracias por tu generosidad!

16 abr 2026

VOCACIONES NATIVAS -26 DE ABRIL DE 2026


Pedir a nuestros paisanos que sean conscientes de las necesidades físicas de quienes viven en países desfavorecidos, pasan penurias, están en situación de violencia o de guerra, no es difícil.

Todos nos conmovemos cuando nos hablan de niños que solo pueden hacer una comida al día y, a veces, incluso, una pobre comida al día. Todos sufrimos viendo imágenes de personas que están hacinadas en los hospitales y a las que no les alcanzan las medicinas que podrían curarlas o, al menos, aliviarlas en su dolor y sufrimiento. 
A todos nos motiva ver cómo hay niños y adolescentes que se ven obligados a trabajar para poder llevar algo de “plata” a sus hogares, contando además con que estamos hablando –¿siempre?– de un trabajo inhumano en basureros, de limpiabotas, en duras faenas del campo, ¡en la prostitución! ¿Cómo no vamos a sentirnos angustiados pensando en esas niñas que son obligadas a casarse con tan solo 12 años o a satisfacer los deseos de un viejo verde para poder sobrevivir? 
Todo eso nos produce náuseas y damos gracias a Dios por que la Iglesia y muchas otras instituciones están ahí, intentando llevar alivio, consuelo, fuerzas y afecto a quienes sufren tales cosas. En esa sensibilidad coincidimos todos, y pedimos al Señor que nunca nos acostumbremos a esas situaciones de injusticia y de abuso. 
Pero hay una jornada que es comprensible tan solo por quienes creemos en Cristo y en su deseo de llevar a todo el mundo la Palabra de Vida, la Palabra de Salvación, la Palabra de Dios. 
Se trata de la jornada en la que se nos recuerda que hoy, en el mundo, hay más de 750 seminarios que dependen de nosotros para poder dar formación a miles de jóvenes que están preparándose para ser algún día sacerdotes. 
Hay más de 750 seminarios de África, de Asia, de Oceanía y de algunos lugares de América que dependen del Dicasterio para la Evangelización y que, sin la ayuda que desde ahí les llega, proveniente de nuestras aportaciones..., ¡cerrarían las puertas! 
Algo así pasó en el siglo XIX con el seminario de Nagasaki, en Japón. El obispo, con una inmensa tristeza, tenía que limitar el número de admitidos por falta de fondos. Y una mujer francesa, Juana Bigard, con la ayuda necesaria de su madre, Estefanía, al enterarse de la situación, se empeñó en que el obispo pudiera volver a acoger a esos seminaristas a los que iba a tener que dejar fuera a su pesar. 
Desde entonces, la Iglesia sigue luchando, en palabras de un santo Papa, para que ninguna vocación se pierda por falta de medios. 
La Jornada de Vocaciones Nativas, que se celebra en comunión con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones el IV Domingo de Pascua –es decir, el domingo “del Buen Pastor”, que este año es el 26 de abril–, es justamente ese día en el que salimos al encuentro de los cristianos para preguntarles: ¿quieres tú ser una ayuda para que, en todos esos sitios donde no hay recursos, los jóvenes que lo deseen puedan tener los medios para seguir la vocación que recibieron? 
Podría decirse que esta es la jornada más cristiana, porque, en efecto, una situación de necesidad como esta únicamente es comprensible por quien descubre el valor de la vocación sacerdotal (también de la vocación religiosa, porque se ayuda asimismo a la formación de las jóvenes que se incorporan a las congregaciones que nacen en aquellos países de misión). 
Los cristianos somos conscientes de la importancia de los sacramentos: poder asistir a la Santa Misa al menos los domingos, poder recibir el perdón de nuestros pecados en la penitencia, poder recibir también ese consuelo del perdón en el momento trágico de una enfermedad mortal, poder celebrar el matrimonio... Y somos conscientes igualmente de la importancia de tener acceso a la Palabra de Dios y a la formación de la conciencia. 
Por eso, nosotros sí entendemos muy bien que hay que pedir al Señor que envíe obreros a su mies, y que estos puedan tener los medios que necesitan para llegar a recibir una formación adecuada y una capacitación para ser pastores según el corazón de Cristo. Esos medios van desde las cosas más evidentes (comida, agua, luz...) hasta un lugar donde formarse y convivir, unos profesores y formadores que les ayuden a avanzar, una biblioteca que les sirva para crecer en sabiduría... 
En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones “Todos oramos por todos”. Y precisamente en esa atmósfera orante, la Jornada de Vocaciones Nativas, que depende de la Obra de San Pedro Apóstol dentro de las Obras Misionales Pontificias, quiere además movernos a todos los bautizados a colaborar con tantos jóvenes con deseos grandes de consagrar su vida a Cristo y a su Iglesia y que, sin nosotros, no llegarían nunca a conseguirlo. ¿Te apuntas?
José María Calderón. Director de OMP en España

13 mar 2026

JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA Y VOCACIONAL 2026

Una jornada llena de alegría y misión: así se vivió la Infancia Misionera y Vocacional 2026 en Astorga

El pasado sábado la diócesis de Astorga volvió a llenarse de vida, ilusión y espíritu misionero con la celebración de la Jornada de la Infancia Misionera y Vocacional 2026, un encuentro que reunió a niños, jóvenes y acompañantes en torno a la fe, la convivencia y la alegría de sentirse parte de la Iglesia.
Desde primera hora de la mañana, alrededor de doscientos niños, acompañados por más de cincuenta catequistas, sacerdotes y responsables, participaron en la Convivencia Misionera y Vocacional, una jornada pensada para compartir, aprender y descubrir que todos estamos llamados a ser misioneros allí donde vivimos.
A lo largo del día se sucedieron juegos, dinámicas, momentos de encuentro y reflexión que ayudaron a los más pequeños a acercarse al sentido de la misión y a abrir el corazón a la llamada de Dios. Fue, como siempre, una jornada entrañable, llena de sonrisas, amistad y muchas ganas de vivir la fe juntos.
Por la tarde llegó uno de los momentos más esperados: el festival, que congregó a todos los participantes en un ambiente festivo y familiar. La respuesta fue tan grande que el teatro se llenó por completo, reflejo del entusiasmo y la alegría compartida durante todo el día.
Desde la organización se quiso agradecer especialmente la colaboración de los jóvenes voluntarios que ayudaron en la preparación y desarrollo de la jornada. Su entrega y cercanía con los niños fueron fundamentales para que todo saliera adelante. A ellos se les quiso decir con cariño: “Un millón de gracias… sois lo más”.
También se expresó un agradecimiento muy especial a todas las comunidades que hicieron posible este encuentro: las parroquias de Cacabelos, Veguellina, Tábara, Rectivía de Astorga, San Justo de la Vega, Fabero, Toreno, Vega y Manganeses, así como los colegios diocesanos Pablo VI de A Rúa y San Ignacio, la parroquia de O Barco y también los niños que se acercaron acompañados de sus familias.
El agradecimiento se extendió igualmente a los sacerdotes, catequistas y demás acompañantes, cuya dedicación hace posible que tantos niños puedan vivir experiencias como esta.
La jornada concluyó con un profundo sentimiento de gratitud. "Gracias, gracias, gracias a todos los que participaron y colaboraron para que esta convivencia fuera posible".
Eso sí, los organizadores también lanzaron una invitación de cara al futuro: siempre se echa de menos a algunos grupos y parroquias, por lo que animan a que el próximo año se sumen aún más niños y comunidades para seguir viviendo juntos esta hermosa experiencia de fe, misión y vocación.
Porque cuando los niños se reúnen para compartir su fe, la Iglesia se llena de vida y de esperanza.
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