Desde Cuba con cariño....
Celebrar la vida cada año significa reconocer el don del tiempo que nos ha sido dado y la responsabilidad que esto conlleva. Estamos seguros que así lo vivirá Fr. Manuel Uña Fernández, OP, al arribar a sus 89 años de edad, y con él, todos sus amigos de las “dos orillas” del mundo. Aquí y allá ha sido un sembrador bueno, extraordinariamente humano y de Dios. Un fraile predicador bondadoso, agradecido y sonriente, que deja tras de sí, sin pretenderlo, el buen aroma de una existencia con sabor a vida verdadera. Muchos compartimos la alegría de su cumpleaños y esta vez lo expresamos a través de dos portavoces, que nos hablan desde escenarios diversos: Cuba y España, con experiencias muy distintas de vivir la fe, pero coincidiendo en el aprecio por los valores que trascienden las culturas y las épocas, porque son promesa y cumplimiento de la plenitud hacia la que está llamada a caminar la humanidad.
EL PADRE UÑA EN CUBA, UN ESTETOSCOPIO UNIVERSAL
Marina Menéndez Quintero - La Habana, 2 de junio de 2024. Entre los muchos legados que ha dejado el Padre Manuel Uña en Cuba, uno ha sido fundamental para que se conformase esta estela de cariño y gratitud tan amplia con que lo recordamos quienes le conocimos: su oído atento, que le permitió escuchar, como si usara un estetoscopio, y posibilitó su «reconocimiento del otro, más allá de sus condicionamientos culturales o ideológicos», algo que él ha considerado fruto mismo de su tarea y ojalá sea una marca a seguir para todos, de una orilla u otra, de un lado u otro.
Me lo comentó durante una entrevista realizada a propósito de la Conferencia Magistral que dictó en la Universidad de La Habana —justa elección de su persona— cuando se conmemoraron los 293 años de existencia de esa casa de estudios. Y he conseguido hallar toda la dimensión de la expresión ahora, algún tiempo después, cuando su ausencia en la Isla nos sigue dejando un hueco en el corazón, y repaso aquel encuentro que me lo pone delante, con su chaleco oscuro y sus mangas blancas, sus lentes y su sonrisa, para hurgar más profundo en su pensamiento.
Releer sus frases y analizarlas con calma me demuestra que es un libro de enseñanzas, y me ayuda a explicarme esos atributos que han hecho de él un párroco con tan extensos afectos y profunda admiración sembrados aquí, más allá de los feligreses que le conocieron en su iglesia del nuevo San Juan de Letrán o en el Centro de Estudios Fray Bartolomé de las Casas, que fundó y dirigió y ha sido otra importante obra que lo coloca como fiel exponente y seguidor de los predecesores a quienes debemos, precisamente, nuestra primera Universidad en Cuba.
A la locuacidad, desenfado, buen humor y amplísima cultura que hace del diálogo con el Padre Uña un momento inolvidable que una quiere repetir —«la vida se define, no por el tiempo que pasa, sino por la calidad de los encuentros», me había advertido— se ha unido esa convicción de la necesidad de estrechar lazos y abrir los corazones con las puertas. Así pude descubrir una Iglesia que no es solo institución sino, y más que ello, expresión de una convicción comunitaria que puede permitirnos, a creyentes y no creyentes, caminar juntos, algo que con tanta fe consigue cada día el quehacer del Papa Francisco, y de lo que la ejecutoria del Padre Uña es viva muestra. Él expresó durante aquel, nuestro encuentro, de una manera puntual: «Escuchar me compromete a acompañar a las personas en su propio camino humano y espiritual.
Caminar cerca de todos, aprendiendo el lenguaje de los más jóvenes que me ayudan a no envejecer demasiado pronto; de los más débiles, que me enseñan a ser agradecido; de los no creyentes, que me muestran lo imprescindible que es ser creíbles». Padre Uña, Ud lo ha conseguido. Por todo ello me permito felicitarle y desearle una aún más larga vida en este nuevo cumpleaños. Es algo que, estoy segura, muchos en Cuba quisieran hacer. Pudiera ser yo su vocera.
ALMERÍA AGRADECE TU SONRISA, P. UÑA.
José Luis Peláez–Madrid, 4 de junio de 2024
“Dios ha sido y es tan bueno conmigo”
P. Manuel Uña O.P.
Querido Padre Uña:
Te escribo hoy esta carta para felicitarte en tu cumpleaños, pues cumples, este 10 de junio, 89 años. Te hubiese escrito, como otras veces, a tu correo personal. Pero esta vez me han pedido por sorpresa que lo haga a través de una publicación.



