27 nov. 2012

La misión es una pasión

Viaje de Julio Falagán.

Sólo para compartir algunos detalles de esta salida, con el objetivo de encontrarme con las personas que habíamos compartido en la Parroquia San Martín de Porres de Nueva Guinea-Nicaragua. y de conocer y saludar a algunos misioneros-as de Astorga; concretamente de Venezuela y Dominicana. Dudé en ir a Guatemala, pero los pasajes eran más caros, hubiera sido un acierto porque después ocurrió el terremoto y me hubiera gustado conocer y acompañar a las personas que allí están.


Ya he estado unos días en Nicaragua del 6 al 16, en Venezuela, del 16 al 21 y estoy a punto de salir de Dominicana. Me alegra compartir con las personas que están aquí en situaciones, circunstancias y misiones muy distintas. Si soy sincero se convierte en una alegría y en un sufrimiento-lo pueden llamar envidia-, la misión es una pasión. No encuentro razones para aquellas personas que pudiendo hacer una experiencia en la misión, dejan pasar el tiempo y para aquellos que se regresan, respeto pero me cuesta entender. Es bonito acompañar y caminar con estas iglesias jóvenes no exentas de muchas dificultades.

La mayoría de los misioneros-as de Venezuela son religiosas-as, mayores en edad y en años de trabajo. Hoy están acompañando a un pueblo que está sufriendo, tenso, sin muchas esperanzas. Algunos en barrios de mucha pobreza y violencia- dispuestos a seguir acompañando y a dejar allí su vida. Me he encontrado con un grupo en torno a 12 y a otros los hemos contactado por teléfono.

En Dominicana he encontrado a 6 religiosas, fundamentalmente dedicadas a la enseñanza, al trabajo en los barrios, la pastoral, al acompañamiento de niñas en pobreza o riesgo de exclusión social. He podido verles a todas en sus lugares de trabajo, encontrarme con mis compañeros del IEME. Como tónica general vidas entregadas desde hace muchos años, que no ven renuevo generacional en sus países de origen y que ponen toda su esperanza en las vocaciones nativas, muy ricas en algunos lugares.

Lo que más me ha golpeado es la pobreza de la gente, la pasividad de los gobiernos, las grandes diferencias sociales y económicas de América Latina, es enorme ver la realidad de unos barrios residenciales a unos barrios pobres. En lo particular de nuestros misioneros encontrarme a varias con enfermedades muy serias, con tratamiento intentando confiar y salir adelante.

Espero que este caminar siga para seguir creando fraternidad, conocer y poder apoyar el caminar de la misión. Gracias.
 Julio

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