4 oct. 2019

APERTURA DEL MES MISIONERO EXTRAORDINARIO

“BAUTIZADOS Y ENVIADOS. LA IGLESIA DE CRISTO EN MISIÓN EN EL MUNDO”
MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE LAS DUEÑAS, 1 de octubre de 2019

Queridos hermanos sacerdotes y misioneros/as.
Querido delegado episcopal de misiones y colaboradores de esta delegación.
Querida comunidad de monjas cistercienses y comunidad cristiana de San Miguel de las Dueñas que en esta ocasión tan especial nos acogéis junto a vuestro párroco en el marco de este hermoso e histórico Monasterio de clausura.
Queridos hermanos/as todos que nos acompañáis este día.
Un saludo a todos muy afectuoso en esta celebración de apertura del Mes Misionero Extraordinario que, bajo el lema “BAUTIZADOS Y ENVIADOS. LA IGLESIA DE CRISTO EN MISIÓN EN EL MUNDO”, el Papa Francisco ha convocado para que se celebre en  toda la Iglesia en este mes de octubre de 2019, como homenaje al cumplirse los 100 años de la publicación de la Carta Apostólica Maximum Illud del Papa Benedicto XV. Un acontecimiento universal.
Esta gran celebración mundial en torno a la Misión tiene como objetivo principal, como dice el Papa Francisco, reavivar la conciencia bautismal del Pueblo de Dios en relación con la misión de la Iglesia, despertar la conciencia de la missio ad gentes y retomar con nuevo impulso la responsabilidad de todos los bautizados de proclamar el Evangelio. Se trata de «poner la misión de Jesús en el corazón de la misma Iglesia, transformándola en criterio para medir la eficacia de las estructuras, los resultados de su trabajo, la fecundidad de sus ministros y la alegría que ellos son capaces de
suscitar. Porque sin alegría no se atrae a nadie» (Reunión con el Comité Directivo del CELAM, Bogotá, 7 de septiembre de 2017).
Son cuatro las dimensiones que nos indica el Papa Francisco, para vivir más intensamente el camino de preparación y realización del Mes Misionero Extraordinario de Octubre de 2019:
1. El encuentro personal con Jesucristo vivo en su Iglesia a través de la celebración de la Eucaristía y los sacramentos, la lectura viva de la Palabra de Dios y la intensa vivencia de la oración personal y comunitaria.
2. El testimonio que se refleja de manera muy clara en el ejemplo de los santos, los mártires de la misión y los confesores de la fe, expresión de las Iglesias dispersas en todo el mundo.
3. La formación misionera que debe brotar del estudio y reflexión de la Sgda. Escritura, la catequesis, la espiritualidad, la liturgia celebrada y la teología.
4. La caridad misionera, expresada en nuestro apoyo y solidaridad con la labor apostólica de la Iglesia y aquellos que la llevan a cabo.
El Mes Misionero Extraordinario de Octubre de 2019 se nos propone, pues, como el inicio de una aventura de fe que mira al futuro, una experiencia de oración, de reflexión y de caridad sobre los fundamentos, el significado, las personas y los métodos que forman parte de la missio ad gentes. Esta iniciativa pretende ir mucho más allá del mes de octubre de 2019, de forma que pueda culminar en un renovado compromiso de todos con la tarea misionera que la gran comunidad cristiana universal lleva a cabo desde los tiempos de Jesús, la cual siempre será motor y paradigma de toda la vida, celebración y misión de la Iglesia.
Una oportunidad diocesana.
La impronta misionera de este mes extraordinario lleno de actividades espirituales, celebrativas, formativas y pastorales en nuestra diócesis relacionadas con la dimensión misionera de la Iglesia debe ser para todos nosotros un recordatorio y un grito de ánimo que ojalá se plasme en las siguientes realidades:
- Nuestras comunidades cristianas tienen ocasión de orar y compartir la fe en clave evangelizadora, reflexionando sobre nuestra condición de discípulos misioneros que en razón de nuestro bautismo nos comprometemos a llevar adelante en el mundo de hoy la tarea apostólica recibida de Jesucristo.
- Es un tiempo para que la diócesis, como pretende hacer todo el año a través de su Delegación de Misiones, valore, acompañe y ayude el trabajo de nuestros misioneros diocesanos que, vinculados a esta Iglesia particular, comenzaron en estas tierras la andadura de su fe y desde aquí la han llevado a
todas partes del mundo mostrando la cara más real y conocida para nosotros de la Iglesia universal. Es, por tanto, una bonita oportunidad para que la diócesis de Astorga ofrezca a todos los misioneros un sincero homenaje de gratitud y les manifieste un nuevo ofrecimiento de ayuda material y espiritual.
- Este mes quiere ser, por último, un espacio para reavivar nuestra identidad cristiana de misioneros al hacer visible nuestro aprecio por los misioneros de vanguardia, valorando la entrega de su vida, apoyando su ingente trabajo humano y pastoral y acogiendo la ejemplaridad de su testimonio cristiano para todos los bautizados, pues ellos se han tomado al pie de la letra el encargo de
Jesús: “Id al mundo entero y anunciad el Evangelio” (Mc 16,15; cf. Mt 28,19).
Desde hoy los sacerdotes, consagrados y laicos de nuestra diócesis, al comenzar este itinerario extraordinario, tomamos si cabe una conciencia más acentuada de que la labor misionera es cosa de todos, pues aunque unos pocos están diseminados por el mundo, su acción nos afecta y nos compromete. Entre los misioneros, la Iglesia que los envía y la diócesis en la que nacieron a la vida y a la fe hay un solo corazón y una sola alma, donde todos somos todo. Con los misioneros la geografía de la diócesis se hace muy grande, universal. Sabemos muy bien que su corazón está con la gente y los lugares a los que se entregan con toda el alma. Sabemos que allí está su dolor y al mismo tiempo su cielo, pero también queremos que un trocito de ese corazón también esté aquí, en la Iglesia madre de origen que les admira y nunca quiere dejar de ayudarles.
La misión hace posible la santidad de los fieles porque la gran tarea de los misioneros es acerca a los hombres a Cristo llenando sus vidas de dignidad y esperanza.
Junto a la intercesión de Santa Teresa del Niño Jesús, patrona universal de las misiones, cuya memoria hoy celebramos, nos confiamos especialmente a la Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia para que nos anime siempre con el testimonio de su fe y con la garantía tranquilizadora de su materna intercesión.
José Luis Castro Pérez
Administrador Diocesano de Astorga – Sede Vacante

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