15 oct 2024

Carta del Sr. Obispo de Astorga. Domund 2024

 El Obispo de Astorga

ID E INVITAD A TODOS AL BANQUETE. DOMUND 2024

El lema que el Papa Francisco propone para la Jornada Mundial de las Misiones 2024 –“Id e invitad a todos al banquete”- está tomado de la parábola evangélica del banquete nupcial (Mt 22, 1-14). Esta parábola le sirve al evangelista para promover la comunión en unas comunidades en las que se alzaban barreras consistentes entre judíos y paganos conversos. Incluso después de haber entrado en la comunidad cristiana, muchos judíos mantenían la costumbre de no sentarse en la mesa con los paganos.
Jesús compara el reino de los cielos con un rey que celebra el banquete de bodas de su hijo y envía a los criados a llamar a los convidados. Ni la primera vez, ni la segunda, le hicieron caso, así que los envió por tercera vez: “Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda” (Mt 22, 9). Así lo hicieron, sentando a la mesa a malos y buenos.
La parábola destaca algunos elementos importantes de la evangelización. El núcleo de la misión está expresado con el imperativo “id”. Hay que anotar que los criados ya habían sido enviados a transmitir el mensaje del rey a los invitados otras dos veces. Esto significa que la misión se define por una salida incansable al encuentro de todos para invitarlos a la comunión con Dios. En último término, la misión refleja el anhelo divino de encontrarse con el hombre para invitarlo a participar de la bienaventuranza del Reino, a pesar de sus continuos desplantes.
Este anhelo divino se hace patente en Jesucristo, el buen pastor, enviado por el Padre para ir en busca de las ovejas perdidas, no sólo del pueblo de Israel, sino de todas las razas y naciones. Y éste es también el anhelo de una Iglesia misionera: ir incansablemente más allá de cualquier frontera para cumplir la misión que el Señor le encomienda.
Desgraciadamente, muchos bautizados dejan esta responsabilidad en manos de las personas de especial consagración, ignorando que todo cristiano está llamado a participar en esta misión universal. En efecto, toda la Iglesia ha de salir con su Señor y Maestro a los cruces de los caminos. Ojalá la celebración del DOMUND 2024 nos impulse a una salida, a una misión renovada.
Unido al imperativo “id” camina el de “llamad”, invitad. Los invitados enviados por el rey transmitían su invitación con respeto y amabilidad, marcando así un estilo. La primera nota de este estilo renovado ha de ser la alegría; junto a ella han de ir la cercanía, la compasión, la ternura, la magnanimidad, la benevolencia, pues sólo así transmitiremos el amor y la pedagogía de Dios.
Hay que subrayar también el sentido de la llamada: participar en el banquete de bodas de su Hijo, banquete que es imagen de la salvación definitiva en el Reino de Dios que ha comenzado ya con la encarnación de Jesucristo. Como dice el Papa Francisco, “mientras el mundo propone los distintos “banquetes” del consumismo, del bienestar egoísta, de la acumulación, del individualismo, el Evangelio, en cambio, llama a todos al banquete divino donde, en la comunión con Dios y con los demás, reinan el gozo, el compartir, la justicia y la fraternidad”.
Esta invitación al banquete escatológico está íntimamente vinculada a la invitación a la mesa eucarística. Indudablemente, vivir la Eucaristía con toda intensidad y en todas sus dimensiones, hará que se acreciente en nosotros el ardor misionero, tan urgente en nuestra Iglesia.
+ Jesús, Obispo de Astorga

26 ago 2024

DOMUND 2024: ID E INVITAD A TODOS AL BANQUETE

A veces da la impresión de que seguir a Jesucristo es como un castigo o una exigencia que pesa sobre los hombros de los cristianos. Y en el Evangelio, el Señor, para explicar a lo que quiere llamarnos, habla de ¡un banquete de bodas!
Ser seguidor de Cristo es haber escuchado al Señor, que nos invita a entrar en su morada para celebrar con nosotros una gran fiesta, en la que no falta de nada: buen vino, comida abundante, bailes, risas, compañerismo, amistad… Jesús quiere que participemos de su alegría, de sus riquezas, de su amor…, y, ¡encima, ponemos pegas y condiciones!
Pero no es solamente eso: es que quiere contar contigo y conmigo para animar a otros a que se unan a su gran banquete. Sí, quiere que los bautizados sintamos la alegría de poder ayudar a otros a encontrarse en la mesa con el Señor, y hacernos a nosotros, pobres hombres, partícipes de su generosidad para con todos.
Jesús ha venido a este nuestro mundo para que la persona, de cualquier condición, raza, color, situación social…, pueda descubrir el verdadero motivo de la alegría capaz de hacer superar las dificultades y las cruces, pequeñas o grandes, que cada uno de nosotros hemos de llevar. Por eso, en el Evangelio, el Señor nos interpela: “Id”, no os quedéis contemplándoos a vosotros mismos, no os encerréis en la autocomplacencia de tener una buena comida y compañía. ¡Salid!, buscad a quien todavía no ha encontrado el verdadero sentido de su vida y de su vocación. Como tanto le gusta decir al papa Francisco, ¡sal de tu autorreferencialidad!
“E invitad a todos al banquete”; salgamos a hacer que los hombres y mujeres de hoy tengan la oportunidad de descubrir que el Señor les llama, les invita, les ama. Como Jesús hace con nosotros, no forzamos, no presionamos: les invitamos como quienes saben de lo que el corazón del hombre está necesitado, y les mostramos la belleza de lo que Dios tiene preparado para cada uno.
“Id e invitad a todos al banquete” (cf. Mt 22,9). Esta frase es la que el Papa ha elegido como lema para el Domund de este año 2024. Y es un lema precioso para entender, por un lado, la vocación cristiana al apostolado, a la misión. Porque todos somos discípulos misioneros. Pero, por otro lado, también nos hace descubrir la razón por la que la Iglesia existe y es necesaria hoy: para invitar a todos los hombres del mundo a entrar en el palacio maravilloso que Dios ha preparado para nosotros; y así, nos emocionamos y nos alegramos cuando vemos el esfuerzo que la Iglesia está haciendo por llegar a los sitios más recónditos de este mundo nuestro.

Este lema, nos ayuda a los que vivimos nuestra fe en España a sentirnos nosotros misioneros también, acompañando, rezando y apoyando la labor de las consagradas, obispos, laicos, sacerdotes que en tierras de misión se esfuerzan cada día para invitar a quienes todavía no conocen a Dios a entrar en su banquete. El Domund es la oportunidad que tiene la Iglesia para recordarnos a todos los bautizados la suerte que tenemos —que no debemos vivir como una carga— de poder sentir el peso de la evangelización de la Iglesia en tantos países, zonas o pueblos en los que Cristo todavía no es conocido, todavía no es experimentado como una bendición.
Y este lema, además de recordarnos esta bonita exigencia de nuestra vocación, nos habla también de la eucaristía. Porque el banquete al que Jesús nos está invitando no es solo el cielo, al que queremos llegar cuando nos toque y en el que queremos encontrarnos con todos los hombres y mujeres que le han amado. Ese banquete se hace presente ya, también, en nuestra vida mortal, en nuestro mundo actual. El Señor quiere invitar a todos a participar del banquete de la eucaristía, en el que Él mismo se nos da como alimento, como manjar, como viático para la vida eterna.
Qué bonito es lo que hemos experimentado todos: ver la ilusión, el entusiasmo, la cara de sorpresa de los niños que reciben por primera vez la comunión. Esa misma ilusión, esa misma inquietud la tienen los hombres y mujeres que se encuentran con Cristo Eucaristía por primera vez, y descubren, con asombro, que Dios mismo se les da en esa comunión como alimento.
Los misioneros están invitando a todos con los que se encuentran a entrar en el banquete en el que Cristo renueva su sacrificio salvador, y así abren las puertas del cielo para que todos ellos entren en el banquete que nunca acaba, en la fiesta para la que todos nosotros fuimos creados y pensados por Dios. Siéntete enviado también tú a esta preciosa misión de la Iglesia, y apoya con tu oración, con tu sacrificio ofrecido y con tu donativo a que muchos hombres y mujeres ¡entren en el banquete de Dios!
José María Calderón
Director Nacional de Obras Misionales Pontificias.

1 jul 2024

400 sacerdotes, el fruto de los 25 años de un seminario de Costa de Marfil

OMPRESS-COSTA DE MARFIL (28-06-24) Este mes de junio, Mons. Jean-Jacques Koffi Oi Koffi, obispo de San Pedro, una de las 15 diócesis de Costa de Marfil, ordenaba 35 diáconos durante la misa en la que se celebraba también el 25 aniversario de la creación del Seminario Teológico de Nuestra Señora de Lourdes en Guessihio.
Esta celebración, que tuvo lugar el sábado 8 de junio, formó parte de los actos que clausuran de las bodas de plata de este seminario. Un año jubilar que haa permitido dar gracias a Dios por el hecho de que, desde su inauguración, el 2 de noviembre de 1999, hasta hoy, más de 400 sacerdotes han sido formados en este seminario dedicado a la Virgen de Lourdes. El seminario cuenta en la actualidad con 95 seminaristas que estudian Teología y se ordenarán en los próximos años.
     Las Obras Misionales Pontificias –en concreto la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol para las vocaciones en países de misión– impulsaron hace 25 años el proyecto de este seminario en Costa de Marfil con ayudas para las diversas fases de construcción que han durado varios años. La primera fase, con un coste de 100.000 dólares, construyó las habitaciones para los seminaristas y las de los profesores, y una sala para reuniones que hacía las veces también de capilla, además de varias aulas.          Una segunda fase, que se construyó en 2007 y 2008 con 108.500 dólares, dio la oportunidad de ampliar las aulas y las habitaciones. La tercera fase en 2011, con 80.000 dólares, terminó de construir las instalaciones del seminario que se habían quedado pequeñas. Se pensó inicialmente que acogería 50 jóvenes, solo los estudiantes de Teología que llegaran de las diócesis marfileñas, y el hecho es que ha acabado acogiendo el doble...

21 jun 2024

Delegaciones de Misiones y Direcciones diocesanas de OMP

Son muchas campañas porque las necesidades son muchas, pero nadie te obliga a colaborar.

Hay muchas personas que todavía no saben distinguir bien las funciones de las Delegaciones de Misiones y las Direcciones Diocesanas de Obras Misionales Pontificias en las diócesis,  de otras entidades relacionadas con la Iglesia que se dedican a la Caridad. 
En nuestro caso, las delegaciones y direcciones de OMPs están para ayudar a las comunidades, iglesias, seminarios... que se encuentran más más necesitadas en el mundo. Es verdad que no somos una ONG… no damos “directamente” de comer al hambriento ni de beber al sediento porque…
Nuestra “misión” es ayudar en las iniciativas para propagar el mensaje de Jesús: el Evangelio. Pero no nos engañemos... su MISIÓN, y eso es lo también hay que tener claro, es ayudar a los misioneros en sus proyectos de desarrollo, programas pastorales, programas de salud y proyectos educativos. Porque ellos siempre llevan el Evangelio en una mano y la Caridad en la otra.
y nosotros... ¿Qué podemos hacer?
Nuestra “misión” , es ser misioneros en nuestros entornos y ayudarles cuando necesitan proporcionar educación y alimentación a la infancia, a los ancianos, a esos padres y madres que no ven salida a sus problemas. Ayudar a diócesis nacientes o sacudidas por guerras, revueltas o hambrunas. Ellos, nuestros misioneros, dirigen hospitales, dispensarios, escuelas de formación docente y vocacional...
Vocacional sí, seminarios y noviciados, porque en esos países no los hay, porque si los hay, no tienen como sostenerse y porque, en esos países. las vocaciones no tienen ayuda de nadie, los sacerdotes no tienen sueldo y las religiosas viven de las limosnas y ayudas que les llegan desde países como el nuestro, que por cierto es muy solidario.
Nuestros misioneros, los sacerdotes, religiosos y religiosas a los que ayudan, promueven también iniciativas de justicia y paz, proyectos de empoderamiento para las mujeres. Visitan prisiones, rehabilitan a niños soldados, cuidan a enfermos de todo tipo (la lepra todavía existe)... y, sobre todo, ofrecen consuelo y amor a los desheredados de la tierra.
Nuestro objetivo es ayudar en la promoción del crecimiento espiritual de las zonas donde tienen sus misiones con campañas como la del Domund, pero también al fomento de su desarrollo humano.
La campaña de la Infancia Misionera está orientada a sensibilizar a los niños desde muy pronto en este sentido, ellos deben entender la suerte que tienen al haber nacido en un país como el nuestro,  y deben “aprender” a ser pequeños misioneros y a “sacrificarse” por otros niños que no tienen la suerte de contar con una iglesia, con su escuela y sus maestros, dispensarios con médicos y enfermeras… centros de promoción social y cultural para ellos y sus madres…deben aprender a dejar sus pequeños egoísmos y ser solidarios.
Para lograr estos objetivos, tenemos que confiar en la humanidad y generosidad de los donantes que nos apoyan, que cada vez son menos, y en la dedicación de los hombres y mujeres que trabajan junto a nosotros y que tristemente son muy pocos.
Sin el apoyo de voluntarios, donantes y benefactores, es muy difícil llevar a cabo nuestros proyectos y actividades diocesanas. La campaña de Vocaciones Nativas, que apenas tiene colaboración en nuestra diócesis se realiza para ayudar a esos jóvenes que quieren ayudar y ponerse al servicio de los demás siendo sacerdotes, religiosos y religiosas pero no tienen medios porque los seminarios, noviciados... son pocos y en la mayor parte de los casos alejados de sus pueblos y aldeas.
Son muchas de esas “vocaciones nativas” que ya están “haciendo misión” en España por falta de vocaciones propias, son unos cuantos los que acaban su formación en nuestro país y vuelven a los suyos a enfrentar una labor difícil e incluso peligrosa. Muchos de ellos mueren en el intento.
Para poder “ayudar a los que ayudan” a cumplir con esa misión que todos admiramos, necesitamos el apoyo de todos, no sólo de nuestros agentes pastorales, sacerdotes, religiosas, catequistas, maestros, padres y niños, de TODOS, incluso de los que tienen dudas sobre la Iglesia, pero creen que nuestros misioneros son lo mejor de ella.
Para los que quieren: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo… Recuerden que quienes promueven y luchan para que las obras de misericordia sean reales en estos países que no conocen a Jesús, son nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas. También que, para que ellos puedan llevar a cabo estas funciones, necesitan de la ayuda de esas vocaciones que aquí nos faltan… AYUDEMOS A LOS QUE AYUDAN , por pequeña, que sea tu colaboración, entre todos podemos aportar nuestro granito de arena. Y, no olvidemos que “La caridad ha de empezar donde mayor sea la necesidad”, y en el tercer mundo la necesidad es mucho mayor que aquí.

10 jun 2024

89 Años al servicio de la fe. Nadie le olvida.

 

Nos van a permitir que desde este foro les transcribamos estas dos cartas de felicitación para el P. Manuel Uña. Padre Dominico  y misionero de nuestra diócesis de Astorga, que regresó hace un tiempito de misiones por razones de salud pero al que no olvidan... ni los que le conocieron en su infancia en España, ni siquiera los no creyentes que le conocieron en Cuba realizando su labor de Evangelización.  Nos piden que le hagamos llegar su felicitación por este medio y así lo hacemos, el P. Manuel cumple hoy 89 años,  desde aquí queremos unirnos a estas felicitaciones y desearle que tenga un muy feliz día.

Desde Cuba con cariño....

Celebrar la vida cada año significa reconocer el don del tiempo que nos ha sido dado y la responsabilidad que esto conlleva. Estamos seguros que así lo vivirá Fr. Manuel Uña Fernández, OP, al arribar a sus 89 años de edad, y con él, todos sus amigos de las “dos orillas” del mundo. Aquí y allá ha sido un sembrador bueno, extraordinariamente humano y de Dios. Un fraile predicador bondadoso, agradecido y sonriente, que deja tras de sí, sin pretenderlo, el buen aroma de una existencia con sabor a vida verdadera. Muchos compartimos la alegría de su cumpleaños y esta vez lo expresamos a través de dos portavoces, que nos hablan desde escenarios diversos: Cuba y España, con experiencias muy distintas de vivir la fe, pero coincidiendo en el aprecio por los valores que trascienden las culturas y las épocas, porque son promesa y cumplimiento de la plenitud hacia la que está llamada a caminar la humanidad.

EL PADRE UÑA EN CUBA, UN ESTETOSCOPIO UNIVERSAL
Marina Menéndez Quintero - La Habana, 2 de junio de 2024. Entre los muchos legados que ha dejado el Padre Manuel Uña en Cuba, uno ha sido fundamental para que se conformase esta estela de cariño y gratitud tan amplia con que lo recordamos quienes le conocimos: su oído atento, que le permitió escuchar, como si usara un estetoscopio, y posibilitó su «reconocimiento del otro, más allá de sus condicionamientos culturales o ideológicos», algo que él ha considerado fruto mismo de su tarea y ojalá sea una marca a seguir para todos, de una orilla u otra, de un lado u otro. 

    Me lo comentó durante una entrevista realizada a propósito de la Conferencia Magistral que dictó en la Universidad de La Habana —justa elección de su persona— cuando se conmemoraron los 293 años de existencia de esa casa de estudios. Y he conseguido hallar toda la dimensión de la expresión ahora, algún tiempo después, cuando su ausencia en la Isla nos sigue dejando un hueco en el corazón, y repaso aquel encuentro que me lo pone delante, con su chaleco oscuro y sus mangas blancas, sus lentes y su sonrisa, para hurgar más profundo en su pensamiento. 

    Releer sus frases y analizarlas con calma me demuestra que es un libro de enseñanzas, y me ayuda a explicarme esos atributos que han hecho de él un párroco con tan extensos afectos y profunda admiración sembrados aquí, más allá de los feligreses que le conocieron en su iglesia del nuevo San Juan de Letrán o en el Centro de Estudios Fray Bartolomé de las Casas, que fundó y dirigió y ha sido otra importante obra que lo coloca como fiel exponente y seguidor de los  predecesores a quienes debemos, precisamente, nuestra primera Universidad en Cuba. 

    A la locuacidad, desenfado, buen humor y amplísima cultura que hace del diálogo con el Padre Uña un momento inolvidable que una quiere repetir —«la vida se define, no por el tiempo que pasa, sino por la calidad de los encuentros», me había advertido— se ha unido esa convicción de la necesidad de estrechar lazos y abrir los corazones con las puertas. Así pude descubrir una Iglesia que no es solo institución sino, y más que ello, expresión de una convicción comunitaria que puede permitirnos, a creyentes y no creyentes, caminar juntos, algo que con tanta fe consigue cada día el quehacer del Papa Francisco, y de lo que la ejecutoria del Padre Uña es viva muestra. Él expresó durante aquel, nuestro encuentro, de una manera puntual: «Escuchar me compromete a acompañar a las personas en su propio camino humano y espiritual. 

    Caminar cerca de todos, aprendiendo el lenguaje de los más jóvenes que me ayudan a no envejecer demasiado pronto; de los más débiles, que me enseñan a ser agradecido; de los no creyentes, que me muestran lo imprescindible que es ser creíbles». Padre Uña, Ud lo ha conseguido. Por todo ello me permito felicitarle y desearle una aún más larga vida en este nuevo cumpleaños. Es algo que, estoy segura, muchos en Cuba quisieran hacer. Pudiera ser yo su vocera.

ALMERÍA AGRADECE TU SONRISA, P. UÑA.

José Luis Peláez–Madrid, 4 de junio de 2024
“Dios ha sido y es tan bueno conmigo”
P. Manuel Uña O.P.


    Querido Padre Uña:
Te escribo hoy esta carta para felicitarte en tu cumpleaños, pues cumples, este 10 de junio, 89 años. Te hubiese escrito, como otras veces, a tu correo personal. Pero esta vez me han pedido por sorpresa que lo haga a través de una publicación. 
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