21 sept 2021
16 sept 2021
RESULTADOS CAMPAÑA DOMUND 2020
RESULTADOS CAMPAÑA DOMUND 2020
Aclaraciones:
Algunas parroquias hacen sus ingresos conjuntamente con las del presbítero que las lleva.
Siguen apareciendo ingresos que no hemos podido identificar porque no aparece el nombre de la parroquia o el colegio que ha hecho el donativo y en los bancos no pueden aclarárnoslo.
Si el ingreso se ha hecho directamente a las cuentas de la Dirección Nacional de Madrid no aparecerá en este listado.
Si hay algún error, les pedimos nuevamente que lo pongan en conocimiento de la Delegación de Misiones para realizar las oportunas correcciones..
EVANGELIZACIÓN Y CARIDAD NUEVAMENTE DE LA MANO
Hace poco mas de un año, mostrábamos nuestro agradecimiento al Hospital del Bierzo y a la supervisora de suministros, Arancha, porque nos ofrecieron la posibilidad de conseguir suministros sanitarios que no iban a ser usados para enviar a misiones.
El primer envío se hizo para la hermana Daría Fernández Ramos , Superiora General de la Congregación María Inmaculada (Servicio Doméstico), religiosa de la diócesis, natural de Carballeda de Valdeorras para las diferentes obras sociales que tienen repartidas por el mundo: dispensarios, escuela de enfermería donde preparan desde auxiliares hasta licenciadas en enfermería y matronas, varios centros de apoyo a la desnutrición, etc... todo ayudó a sacar adelante su labor evangelizadora y humanitaria.
Esta vez quien nos solicitó ayuda fue la hermana Sonsoles Estébanez de las hermanitas de los pobres de Maiquetía natural de Astorga y que realiza su Misión en Caracas, Venezuela.
La hermana Sonsoles había solicitado hace dos años ayuda en forma de calzado, ropa y medicamentos para el hogar de ancianos que tienen en Caracas y para los niños de las comunidades suburbiales que visitan allí y que presentan desnutrición, ya entonces muchas buenas personas de la diócesis, las farmacias de La Bañeza... se volcaron en ayudarles y se pudieron llevar bastante material del que necesitaban y que les vino muy bien.
Esta vez han solicitado el mismo tipo de ayuda y además de calzado y ropa, así como medicamentos de la farmacia Tato de Ponferrada , volvimos a contactar con el hospital del Bierzo.
La respuesta, nuevamente, ha sido extraordinaria, tanto las supervisoras de farmacia, como suministros, han ofrecido material y medicamentos. Casi una furgoneta llena (que proporcionó la diócesis) de ayuda inestimable.
Un millón de gracias a la supervisora de recursos materiales, Arancha, y a sus compañeras de farmacia, por su colaboración y al propio hospital del Bierzo. Ojalá todos ellos y las clínicas , residencias... hicieran lo mismo y no se desperdiciara ni una simple jeringuilla.
Estamos seguros de que harán mucho bien a quienes lo reciban para su uso. GRACIAS.
La delegación recibe peticiones de ayuda en dinero de nuestros misioneros diocesanos en muchas ocasiones, pero lamentablemente los donativos con los que contamos son mínimos, por lo que intentamos ayudar si no es monetariamente, consiguiendo ayuda de esta manera.
Una olla solidaria que nunca se agota
No es la primera vez que hablamos de Clementina Tostón, misionera de la diócesis de Astorga, natural de Congosta de Vidriales y misionera en Venezuela desde hace muchos años. También hemos hablado de su olla solidaria. Y ahí sigue... día tras día...
Hoy a través de OMPRESS nos llegan las últimas noticias...
El milagro semanal de una olla solidaria que nunca se agota. Sep 15, 2021. OMPRESS-VENEZUELA (15-09-21)
La misionera Clementina Tostón, de la Congregación de Santo Domingo, envía el testimonio del milagro de solidaridad que tiene lugar todas las semanas en San José de Barlovento, en el estado venezolano de Miranda. Con ayuda de voluntarias se prepara una olla solidaria para los más necesitados partiendo literalmente de cero y sin tener nada.
“Queremos contarles brevemente cómo cada viernes se da el gran milagro para poder obtener los alimentos necesarios para la ‘olla solidaria’ del sábado. Cada sábado preparamos tres ollas solidarias de gran tamaño, de 200 litros cada una, para dar de comer a más de 400 personas todos los sábados. El primer milagro se da los viernes cuando llega la gente de nuestros campos con sus sacos de yuca, ñame, topocho, auyama y aliños para cambiarlos por ropa que tenemos en el ropero que nos envían nuestros bienhechores desde España, de Bilbao y de aquí de Caracas, que también algunas parroquias nos ayudan. Ahí está el primer milagro. Ese cambio de los productos del campo por los productos que nosotros tenemos en el ropero. Gracias a esto se puede preparar la comida del sábado.
El sábado a eso de las 7:00 de la mañana el equipo, alegremente, nos preparamos para nuestra tarea. Yo bendigo al señor por todas estas señoras que dejan todo en su casa para dedicarse a esta labor social a cambio de nada, a cambio de un gracias, y gracias a esta generosidad y a sus corazones generosos, se puede hacer todo a toda esta labor. Lo primero organizamos las verduras para picarlas. Como es mucha cantidad, cada una nos ponemos en una mesa, cada una con su trabajo ya asignado y preparamos las tres ollas. Tenemos un equipo de señores que nos ayudan también. Se han unido generosamente al equipo para el trabajo más pesado, que es montar las ollas y bajar las ollas, porque son muy pesadas para poderlo hacerlo nosotras las mujeres. Como tenemos que cocinar con leña porque no tenemos gas, ellos preparan los fogones, preparan la leña, la pican y nos ayudan y nos apoyan en este trabajo.
Después de todos esos preparativos de las ollas, aproximadamente a las 11:00 de la mañana nos disponemos a prepararlo todo para repartir los alimentos a la gente, porque ellos desde muy temprano están esperando. Tienen hambre. Bueno gracias a dios pues no nos falta ni nos sobra. Se reparten las tres ollas de comida y alcanza para todos. Les llenamos todos sus envases, sus ollitas. Lo que traigan se lo llenamos para cinco, para seis, para los que haga falta. Para ellos y para los que se quedaron en la casa que no pudieron ir porque están más enfermitos, porque son niños. Pero para todos hay y gracias a Dios esto se multiplica cada día, y podemos dar de comer a 500.
Yo me siento feliz porque Dios es grande y maravilloso y nos bendice cada día con esta obra tan hermosa. Esta obra es una obra del Señor y el Señor no se deja ganar en generosidad. Cada sábado es un milagro. Cada viernes es un milagro. Porque empezamos desde cero. No tenemos nada el viernes cuando llegamos y cuando nos venimos nos queda lleno todo de productos para el día siguiente. Esto es emocionante vivirlo. Por eso quiero dar las gracias a las parroquias de Bilbao que nos ayudan, a la parroquia San Juan Bautista de Leioa, a las parroquias de Miribilla, a las Obras Misionales Pontificias de Bilbao, a la parroquia de la Encarnación en Caracas, a la parroquia de la Boyera en Caracas. Gracias a todos por su apoyo, por su generosidad, por estar pendiente de nosotros. La materia prima está precisamente en todo lo que ustedes nos envían de ropa, útiles escolares, medicamentos… Muchas gracias. Dios los bendiga a todos. Siempre están en nuestras oraciones”.
“Queremos contarles brevemente cómo cada viernes se da el gran milagro para poder obtener los alimentos necesarios para la ‘olla solidaria’ del sábado. Cada sábado preparamos tres ollas solidarias de gran tamaño, de 200 litros cada una, para dar de comer a más de 400 personas todos los sábados. El primer milagro se da los viernes cuando llega la gente de nuestros campos con sus sacos de yuca, ñame, topocho, auyama y aliños para cambiarlos por ropa que tenemos en el ropero que nos envían nuestros bienhechores desde España, de Bilbao y de aquí de Caracas, que también algunas parroquias nos ayudan. Ahí está el primer milagro. Ese cambio de los productos del campo por los productos que nosotros tenemos en el ropero. Gracias a esto se puede preparar la comida del sábado.
El sábado a eso de las 7:00 de la mañana el equipo, alegremente, nos preparamos para nuestra tarea. Yo bendigo al señor por todas estas señoras que dejan todo en su casa para dedicarse a esta labor social a cambio de nada, a cambio de un gracias, y gracias a esta generosidad y a sus corazones generosos, se puede hacer todo a toda esta labor. Lo primero organizamos las verduras para picarlas. Como es mucha cantidad, cada una nos ponemos en una mesa, cada una con su trabajo ya asignado y preparamos las tres ollas. Tenemos un equipo de señores que nos ayudan también. Se han unido generosamente al equipo para el trabajo más pesado, que es montar las ollas y bajar las ollas, porque son muy pesadas para poderlo hacerlo nosotras las mujeres. Como tenemos que cocinar con leña porque no tenemos gas, ellos preparan los fogones, preparan la leña, la pican y nos ayudan y nos apoyan en este trabajo.
Después de todos esos preparativos de las ollas, aproximadamente a las 11:00 de la mañana nos disponemos a prepararlo todo para repartir los alimentos a la gente, porque ellos desde muy temprano están esperando. Tienen hambre. Bueno gracias a dios pues no nos falta ni nos sobra. Se reparten las tres ollas de comida y alcanza para todos. Les llenamos todos sus envases, sus ollitas. Lo que traigan se lo llenamos para cinco, para seis, para los que haga falta. Para ellos y para los que se quedaron en la casa que no pudieron ir porque están más enfermitos, porque son niños. Pero para todos hay y gracias a Dios esto se multiplica cada día, y podemos dar de comer a 500.
Yo me siento feliz porque Dios es grande y maravilloso y nos bendice cada día con esta obra tan hermosa. Esta obra es una obra del Señor y el Señor no se deja ganar en generosidad. Cada sábado es un milagro. Cada viernes es un milagro. Porque empezamos desde cero. No tenemos nada el viernes cuando llegamos y cuando nos venimos nos queda lleno todo de productos para el día siguiente. Esto es emocionante vivirlo. Por eso quiero dar las gracias a las parroquias de Bilbao que nos ayudan, a la parroquia San Juan Bautista de Leioa, a las parroquias de Miribilla, a las Obras Misionales Pontificias de Bilbao, a la parroquia de la Encarnación en Caracas, a la parroquia de la Boyera en Caracas. Gracias a todos por su apoyo, por su generosidad, por estar pendiente de nosotros. La materia prima está precisamente en todo lo que ustedes nos envían de ropa, útiles escolares, medicamentos… Muchas gracias. Dios los bendiga a todos. Siempre están en nuestras oraciones”.
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