28 ene. 2013

De la hucha de Alejandra en Madrid al colegio de Simran Samaden en India


Alejandra Rubio es una niña madrileña de 9 años. Simran Samaden tiene un año más, y viven en Harasamara, India. Aunque no se conocen, están unidas por un lazo de amistad forjado a través de la Infancia Misionera. El año pasado, desde España se enviaron 2.387.193,52 euros a proyectos dedicados los niños. ¿Cómo se canaliza este dinero? ¿Qué trayectoria recorre el euro que un niño da en la parroquia hasta que llega a un niño de la India? Acompañemos a este euro, para descubrir si de verdad llega a su destino.
Alejandra es de Madrid y tiene 9 años. En el colegio Cristo Rey de Madrid han hablado mucho de la Infancia Misionera. "En clase coloreamos la hucha y metemos dinero para los pobres", afirma refiriéndose a la "hucha del compartir", una cajita de cartón con forma de casa fabricada por cada niño. "Me da pena que otros niños no tengan nada", afirma su hermano Óscar, de 6 años. Su aportación va más allá de lo material: no sólo dan euros, sino sobre todo oraciones. "Cuando rezo, pido por mi familia, mis amigos y por los niños que no tienen tantas cosas como yo", afirma la niña.
Las oraciones van directamente al cielo, pero ¿qué pasa con los euros? El colegio los entrega íntegramente a la Delegación de Misiones de su Diócesis. "Los colegios hacen un ingreso en nuestra cuenta, aunque a veces vamos con el coche a recoger las aportaciones, o nos la traen en metálico a la oficina", afirma Josefa Ledo López, secretaria de la Delegación de Misiones de Ourense desde hace 36 años. Una vez que han recaudado todo, desde las Diócesis hacen un ingreso a la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias. "Para nosotros, la tarea principal es la animación misionera, más allá de lo económico", concluye tras contar todo lo organizado por ellos en esta semana de la Infancia Misionera, con iniciativas tales como cuentacuentos.
"Cuando llega el dinero a nuestra cuenta, informamos a Roma, porque nosotros no tenemos autoridad para decidir a qué proyecto debe ir destinado", afirma Isabel Santiago, del departamento de administración de Obras Misionales Pontificias España.
Baptistine Ralamboarisom, secretaria general de Infancia Misionera, y su equipo, reciben al año 4.000 peticiones de ayuda de todo el mundo, a través de informes de los obispos y responsables. Su trabajo consiste en seleccionar los proyectos y elaborar un dossier con los casos más urgentes, para presentarlos a la Asamblea General de Obras Misionales Pontificias que se reúnen en Roma dos veces al año. "El dinero es para las necesidades directas de los pequeños, no para los adultos que se ocupan de ellos", afirma esta malgache de 61 años. Las ayudas se dividen en dos grandes bloques: ordinarias -para la animación pastoral- y extraordinarias -para proyectos concretos-. "Infancia Misionera no es una obra social, es una obra de evangelización", apostilla Baptistine y afirma que los niños hacen mucho con sus oraciones.
Cuando la Asamblea de los directores de OMP decide la distribución de las ayudas, se reparten los proyectos por países. De esta forma, a España se le da la orden de mandar el dinero recaudado a determinados proyectos. Por ejemplo, en el 2012, España no mandó dinero a Albania, pero eso no quiere decir que Infancia Misionera Internacional no haya ayudado a ningún proyecto albanés. De hecho, el año pasado se enviaron 57.000 dólares a este país. Es, simplemente que, en este año, a España no se le adjudicó ningún proyecto en ese país en concreto.
Desde la Secretaría General, se da la orden a cada país de financiar unos proyectos concretos. Cuando ya se conocen esos proyectos, OMP España hace la transferencia estipulada a cada uno de ellos. "Después de la Asamblea General, nos llegan unas órdenes de Roma", afirma Alicia Aguilar, del departamento de administración. "Nosotros hacemos los ingresos a través del IOR (el banco del Vaticano), y así nos aseguramos de que llegue a las Nunciaturas".
Y de la Nunciatura, al destino final. "La secretaria de nuestro colegio nos ha dicho que estáis sosteniendo económicamente la renovación de nuestra escuela, que está en muy malas condiciones", afirma Simran Samaden, una niña de 10 años de Harasmara de la India, en una carta a la revista Gesto. "Como el suelo está lleno de barro, los niños tenemos dificultad en sentarnos porque no tenemos sillas ni mesas -continúa esta estudiante-. Las ventanas y puertas están rotas. Las vacas, cabras, y a veces los borrachos entran en la escuela fuera del horario escolar y al día siguiente, tenemos que limpiar el suelo". Rosan Tirkey, de un año menos afirma que se siente muy querido por los niños españoles. "Rezo por los niños de España, que nos están ayudando generosamente". Y así es cómo llega el euro de una niña de Madrid a una niña de India.
Esta red de solidaridad cumple 170 años, fomentando la dimensión misionera de los más pequeños. El próximo 27 de enero todos los niños españoles tienen una cita con la Jornada de la Infancia Misionera, que culminará con la celebración de la Santa Misa en el Colegio Santísimo Sacramento de Madrid (Arturo Soria, 208), que será retransmitida por La 2 de Televisión Española a las 10:30. También se puede colaborar, en cualquier momento, a través de la página web de OMP.
Simran Samaden, en el patio de su colegio
Obras Misionales Pontificias | www.omp.es | 91.590.29.43 | prensa-2@omp.es
Para más información: Paula Rivas Chéliz

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