4 may. 2017

MISIÓN – PERSECUCIÓN

Esta carta nos llega desde la India (Ahmedabad-Guajarat) . 
La envía la Hna. Beatriz Martínez Pérez, religiosa carmelita natural de Congosto de Vidriales.

MISIONEROS EN LA INDIA

Cuando hace 60 años, yo me enfrenté con el reto misionero, solo se apuntaba a la extensión del Reino de Dios en el mundo; se entendía que el misionero iba a “PROCLAMAR”, no solamente con la palabra sino, sobre todo con los hechos; curar leprosos, proteger la vida de los niños amenazados de abusos; promover justicia y misericordia entre los abandonados y oprimidos… esto es el testimonio viviente del misionero. Con este despliegue de acción continuada de misericordia y manifestación de amor al más débil, se ha proclamado siempre la presencia del reino de Dios entre los hombres.
La variedad y extensión de estas actividades realizadas por la Iglesia misionera, es difícil de sopesar y medir, porque los detalles más heroicos de entrega, por lo general, escapan a la apreciación superficial del ser humano.
La acción misionera ha sido como la levadura silenciosa dentro de la gran masa, los gentíos sin fin de personas sufrientes, de las cuales, India tiene abundancia y variedad. La amplia extensión de slums urbanos, malolientes y superpoblados, verdaderos infiernos de degradación human. Las áreas de poblado en cada pueblecito, que marca la zona de chozas donde residen familias de intocables; familias forzadas a vivir sin independencia económica o social; gente sin tierras, sin dignidad humana, con unas raciones siempre escasas de alimentos; estas son las zonas, ignoradas, donde podemos encontrar rasgos heroicos de los misioneros; la descripción de situaciones de negligencia, se pueden prolongar indefinidamente.
La inmersión en estas realidades, con una carga estable de valores evangélicos, ha sido la proclamación del Reino de Dios en nuestros campos de misión.
Esta presencia de entrega, ha sido el testimonio genuino de servicio misionero, decimos “ha sido” porque últimamente, los enemigos de la luz, los fundamentalistas anticristianos, los terroristas imbuidos de toda ideología diabólica, se han conglomerado para atacar, sin motivo ni razón, a los misioneros de una forma tan cruel e inesperada… ¿quién puede sospechar ciertos ataques criminales?

Los cristianos, especialmente los misioneros, somos enemigos por el mero hecho de que los pobres nos aclaman y buscan nuestra ayuda.

Esta persecución está apoyada y promovida por los sectores políticos que quieren hacer desaparecer las organizaciones cristianas; hay que modificar leyes vigentes (si estas leyes favorecen a los misioneros); hay que enconar veneno y torcer principios sociales milenarios; la vida social se ha convertido en una sospecha continua sobre lo que va a suceder mañana; a veces pensamos que las famosas persecuciones romanas, eran algo más suave que la crueldad moderna.
Misioneros, profetas, mártires… ésta es la situación actual de la Iglesia Misionera.
Pero... "los poderes del infierno no triunfarán sobre ella".
Hna. Beatriz Martínez Pérez
religiosa carmelita



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