
A pesar de ser una apuesta por las vocaciones sacerdotales y religiosas, son los fieles los que más colaboran con la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol – una de las cuatro Obras Misionales –, que lleva adelante esta jornada de Vocaciones Nativas. Y es que fueron también dos mujeres francesas, Estefanía y Juana Bigard, quienes la crearon. Eran madre e hija, mujeres de profunda fe, cayó en sus manos, en 1889 una carta del obispo francés de Nagasaki. En ella el obispo contaba que los cristianos japoneses, por temor a la persecución, tenían miedo de acercarse a los misioneros extranjeros, lo que no ocurriría si los sacerdotes fueran naturales de su mismo país. Las dos laicas francesas se lanzaron a una gran actividad para implicar a la Iglesia en el sostenimiento de las vocaciones de los territorios de misión. Tuvieron tanto éxito que el Papa Pío XI asumió esta iniciativa privada como suya y de toda la Iglesia, y en 1922 le dio el carácter de pontificia, naciendo así la actual Obra Pontificia de San Pedro Apóstol.
El número de vocaciones que nacen en las misiones se ha multiplicado. Los sacerdotes de estos territorios – un tercio de la Iglesia – casi han duplicado su número en los últimos 30 años, pasando de de 46.932 a 88.138.
El Fondo Universal de Solidaridad de San Pedro Apóstol envió 21.512.405 euros para sostener a los seminaristas en países como Papúa-Nueva Guinea, Benín o los Vicariatos Apostólicos del Perú. España aportó el 9,68% de este Fondo Universal de Solidaridad. La Secretaría General de la Obra de San Pedro Apóstol, en nombre del Papa, encomienda a OMP España unos proyectos concretos, para que se les envíe el dinero recogido fruto de la generosidad de los españoles. En 2018 la aportación de los fieles de nuestro país, 1.907.162,34 euros, ayudó a 5.450 vocaciones de las misiones y 225 formadores.
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