30 abr 2020

JESÚS VIVE Y ME QUIERE VIVO

Para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas, Chito Morales, del grupo "Brotes de Olivo ha elaborado una hermosa canción. Aquí os dejamos tres enlaces
El video de  presentación de la canción hecha por un grupo de jóvenes:

https://youtu.be/z7dGWXW9fs0

La propia canción "Jesús vive y me quiere vivo"

https://youtu.be/70XvgPWU0Jc

Y la versión en karaoke para aprenderla divirtiéndose: “Jesús vive y me quiere vivo” – karaoke

https://youtu.be/0vbfmRTl2AA

También os adjuntamos la ficha de trabajo de la canción, puede ser muy útil.




28 abr 2020

JORNADA DE ORACIÓN Y VOCACIONES NATIVAS

El relevo de los misioneros
Cerca de 85.000 chicos y chicas jóvenes están respondiendo "sí" a la llamada de Jesús en los Territorios de Misión. Son las vocaciones que nacen tras el testimonio de los misioneros. Pero, una vez dado el paso, se encuentran con muchas dificultades personales y económicas.
Desde hace 130 años, por encargo del Papa, las Obras Misionales Pontificias son la vía para ayudar a esas vocaciones y sostener los seminarios en todas las diócesis que son Territorios de Misión.
Las vocaciones nativas son el mejor legado de los misioneros, son su relevo para anunciar el Evangelio entre su gente. Este domingo 3 de mayo, celebramos la Jornada de Vocaciones Nativas, con tu ayuda, podremos seguir apoyando a estas vocaciones, para que no se pierda ninguna por falta de medios económicos. Colabora con un donativo.
El Papa Francisco ha creado el Fondo de Emergencia para ayudar los afectados por el coronavirus en las misiones. Aunque esta ayuda aparezca en primer plano, no quiere olvidar las necesidades ordinarias que tienen estas iglesias. Una de ellas es la formación de las vocaciones nativas, que serán la columna de sus Iglesias en África, Asia, América y Oceanía.
La Jornada de Vocaciones Nativas nos invita a rezar por las vocaciones y a colaborar económicamente, porque sabemos que la pandemia agravará la precariedad habitual de los seminarios y noviciados en los Territorios de Misión.

22 abr 2020

ALBANIA...DEVOCIÓN Y ESPERANZA

Nos escribe Laureano del Otero desde Albania y nos cuenta las últimas noticias del COVID 19 en ese país, nos da una gran alegría que se encuentren bien y admiramos su voluntariado siempre desinteresado.

Albania comenzó a tomar medidas antes que España, y el gobierno ha sido bastante duro. Los albaneses son alegres y gustan mucho de estar por las calles charlando o tomando café en los bares, y ése es un gran sacrificio que no han tenido más remedio que aceptar. Gracias a Dios, aunque es un país de más de 2 millones de habitantes, los infectados a 21 de mayo son sobre 500 y hay 26 fallecidos. Parece que las rígidas imposiciones surten efecto. En las primeras semanas, cuarentena total salvo para servicios mínimos. Después se permitió salir a comprar, sólo por las mañanas, una persona por familia, registrada en la policía. Los fines de semana, toque de queda, sin poder salir nadie. Después de un mes, se ha ampliado el horario para compras, y los fines de semana todos continúan encerrados (también los negocios de productos básicos), aunque los sábados por la mañana pueden salir los pensionistas a pasear, y los domingos lo pueden hacer las madres con sus hijos, menores de 10 años.
Los creyentes, que aquí son muy devotos, sienten mucho no poder participar de la Eucaristía. Pero este país vivió sin iglesias ni sacerdotes hasta 1991, por lo que saben sobrevivir a una situación como ésta. Rezan el rosario en familia, ven la Eucaristía por la televisión o las redes sociales, y así conservan y acrecientan la fe. La televisión nacional ha ofrecido los oficios de la Semana Santa en directo, lo cual sorprende en un país donde los católicos somos la religión minoritaria, sobre el 10 % de la población. Pero los templos siguen cerrados al público, aunque los sacerdotes celebramos -unidos espiritualmente al pueblo- y esta semana han celebrado así la Pascua nuestros hermanos ortodoxos. Los misioneros podemos salir, desde hace 2 semanas, con un permiso especial del ministro del Interior, a dar la Comunión o atender las Unciones de enfermos, respetando las medidas de seguridad exigidas para evitar contagios.

19 abr 2020

Dios nos provoca en la actual situación de muerte en la humanidad

D. Isaac Núñez, misionero en Bolivia nos envía una reflexión personal que nos hace pensar en lo que como humanidad y como personas estamos haciendo tremendamente mal.... 
(Foto: Alberto Morán Luna).

Se me ocurre pensar que la actual pandemia del coronavirus es un autentico signo de los tiempos, a través del cual Dios nos interpela, nos hace una llamada muy fuerte a replantearnos todo el actual sistema de vida. Una llamada no circunscrita a la Iglesia, sino dirigida a toda la humanidad, y que todos pueden captar. Porque toda la humanidad ha caído en la deshumanización existencial y social y en la destrucción de la naturaleza.
Se viene produciendo –como tanto dice el Papa Francisco- la expoliación y la contaminación de la naturaleza junto con la opresión y explotación de las personas por el afán de riqueza, por el trabajo –o ausencia del mismo- y por el consumismo adictivo. Entonces, tanto la Pachamama como la humanidad en su inmensa mayoría, está gritando, consciente o inconscientemente, en una oración anónima pero real, porque brota como un deseo apremiante, un grito hondo del corazón… clamando a Dios por una acción liberadora o alternativa a este sistema cultural, socio-político, económico (también religioso) depredatorio de la naturaleza y de toda la vida humana. El actual proceso de vida personal, social, ecológica y religiosa no es viable, no tiene futuro. 
Dios habla y actúa en y a través de los acontecimientos humanos, personalmente y socialmente.
El cristiano y la Iglesia hemos de leer y discernir el mensaje y la llamada de Dios en la marcha de la historia –como sucedió con la esclavitud y la liberación de Egipto, así como la lectura de la realidad social, política, económica y religiosa que hacían los profetas, el mismo Jesús en confrontación con los poderes fácticos de su tiempo y la propia Iglesia, cuando analiza desde el Evangelio y la Doctrina Social los problemas y las graves cuestiones que atraviesan los países y la humanidad-.
¿Qué nos está diciendo hoy el Señor en esta gravísima situación que estamos viviendo a nivel mundial? Atravesamos una situación que sabe a “castigo del diluvio”, pero que es el auto-castigo de la propia humanidad, enrolada en un ámbito generalizado de pecado, de maldad humana, de inhumanidad –lo que es el pecado-. Sí. ¡Cómo está “castigando” a todos los países del mundo, a todas las personas –de una u otra forma-¡ ¡Cómo está ahogando vidas! ¡Cómo está asolando la economía productiva, salarial, de consumo! Un gran castigo infligido por la humanidad misma en su conjunto, como fruto del sistema de vida que estamos manteniendo en toda su globalidad. (Por supuesto, Dios no castiga bajo ningún concepto, somos nosotros quienes recogemos lo que sembramos, ya aquí en este tiempo)
Y Dios quiere servirse pedagógicamente de esta situación para pulsar las mentes y los corazones de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de la tierra, para provocar una reflexión no elusiva, un cambio de mentalidad y de vida, una verdadera conversión –como la de Nínive, “la gran ciudad”- de toda la humanidad. Y a fe que lo está consiguiendo el Señor. Salvo unos cuantos altos lideres de la humanidad, que parecen nadar en la inconsciencia o en la paranoia de una omnipotencia política y mediatica, hoy más que nunca están proliferando escritos e iniciativas con reflexiones y propuestas que abogan por una economía humana –superadora del siempre redivivo sistema capitalista, el supremo virus toxico de la humanidad-, la redistribución de la riqueza, la dotación publica de servicios adecuados de Salud, Educación, Servicios Sociales…, junto a un plan al fin global y efectivo que preserve la vida de la naturaleza y que supere los efectos desoladores del cambio climático.

En esta misma línea viene expresándose constantemente el Papa Francisco, llamando a este cambio, escribiendo, por ejemplo, hace unos días un bello mensaje a los trabajadores y organizaciones de trabajadores del mundo y planteando –por primera vez por su parte- la dotación de un ingreso minino vital, especialmente para quienes realmente lo necesiten para cubrir sus necesidades más básicas.
Escuchemos, pues, en esta situación de pandemia, la voz del Señor y su llamada a movilizarnos para un cambio personal de vida y un compromiso activo en la sociedad. Él nos habla y nos envía a anunciar hoy el Evangelio del Reino de Dios, que reclama la liberación de toda opresión sobre la humanidad y sobre la naturaleza.
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