25 mar. 2014

XI ENCUENTRO MISIONERO DE JÓVENES


El secretario de la CEE preside la Eucaristía en el XI Encuentro Misionero de Jóvenes
Gil Tamayo invita a un cristianismo que no sea "para consumo propio"

Los testimonios de un joven nigeriano, otro chino y un misionero español en Sudán del Sur, y la llamada a un cristianismo "misionero" lanzada por el secretario y portavoz de la CEE no dejaron indiferentes a los más de 150 jóvenes de toda España que participaron este fin de semana en el XI Encuentro Misionero de Jóvenes. Se hizo una clara propuesta vocacional a la misión, que encontró acogida en algunos chicos y chicas, que confesaron su inquietud misionera más allá del voluntariado .

Durante la Eucaristía celebrada durante el XI Encuentro Misionero de Jóvenes, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, dijo, al comentar el Evangelio del domingo que, del mismo modo que Jesús busca la fe de la samaritana, en la periferia del pueblo, así también nosotros debemos salir "a misionar, a no quedarnos en un cristianismo para consumo propio".
Recordando las palabras del Papa Francisco, afirmó que vale la pena que salgamos, porque es preferible "una Iglesia quebrantada, herida, que encerrada y enferma". El portavoz de la CEE recordó a los chicos que "para el amor no hay fronteras" y les invitó a ayudar a los demás "tanto dentro como fuera de nuestro entorno".
Este XI Encuentro Misionero de Jóvenes convocado bajo el lema "Ayúdanos" por Obras Misionales Pontificias (OMP), con la colaboración de la Comisión Episcopal de Misiones, "desbordó" la asistencia prevista por los organizadores, según manifestó el director de OMP, Anastasio Gil.
Los testimonios de un inmigrante nigeriano (cuyo sacerdocio confirma que se tomó muy en serio el ofrecimiento de su vida, hecho a Dios después de salvarse de un naufragio ); de un seminarista chino que no dudó en afirmar que "Cristo es más fuerte que cualquier dificultad"; o el de un joven que en coherencia con su fe deja su trabajo para irse como misionero a Sudán del Sur, llegaron al corazón de los jóvenes participantes. Según el director de OMP, 5 o 6 personas manifestaron en privado una "vocación misionera más allá del voluntariado temporal".
Kenneth Chukwuka, sacerdote de origen nigeriano de la Diócesis de Murcia, entiende el motivo que lleva a los inmigrantes a intentar llegar a España. "No son locos", se arriesgan a morir para conseguir su propósito porque su situación es desesperada; él los comprende porque vivió una situación parecida. Respecto a la importante labor de los misioneros en su país, tuvo un recuerdo para los primeros misioneros irlandeses que llegaron a su tierra y dijo que hoy, los misioneros son quienes más ayudan al pueblo llegando "donde el gobierno nunca llega".
Por su parte, Santiago, seminarista en China, relató la historia de su familia, perseguida doblemente, por ser cristiana y por ser numerosa (5 hermanos). Santiago contó a los jóvenes la intensidad con que la fe es vivida en China, donde muchos sólo tienen la oportunidad de comulgar un par de veces al año. Asimismo, resaltó la fidelidad a la Iglesia de Roma que han demostrado tantos obispos y sacerdotes, algunos de los cuales permanecen en la actualidad encarcelados.
Finalmente, Íñigo Illundain −que pidió una excedencia en el colegio de salesianos donde trabajaba como profesor para irse como misionero a Sudán del Sur−, pidió a los jóvenes "que den un paso al frente para poner en práctica la fe que han recibido".
La propuesta vocacional a la misión estuvo muy presente durante todo el Encuentro, también a través de una Exposición organizada por el Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM), que reúne a los Institutos Misioneros nacidos exclusivamente para la misión.
Asimismo, la "certeza de la llamada" fue confirmada en las intervenciones del misionero comboniano, Alberto Lomana; del sacerdote del IEME, Amadeo Puebla y del matrimonio misionero de los laicos javerianos, formado por Fernando Arrieta y Mª Auxiliadora Nieves.
Como dijo Lomana "lo más difícil y lo que da miedo" es la entrega "de por vida", pero la compañía de la comunidad y la convicción de que la vocación se va construyendo "día a día", hacen posible la fidelidad a la misión para siempre.
Más información y testimonios de jóvenes:
 http://www.omp.es


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