27 jul. 2018

MISIONERO DIOCESANO 2018 - CACABELOS


El pasado jueves 26 de julio celebramos en Cacabelos la jornada de los misioneros diocesanos astorganos.

Tras la recepción en los jardines del Santuario de la Quinta Angustia se celebró una Eucaristía en la que participaron muchos fieles de Cacabelos arropando a nuestros misioneros

Fue presidida por el Vicario General D. José Luis Castro Castro, quien en una hermosa homilía de “cuatro palabras bien dichas” , (puede leerse entera un poco mas abajo) hizo hincapié en nuestro agradecimiento a los misioneros por ser “la vanguardia evangelizadora de esta iglesia particular de Astorga y su efecto más visible en el mundo” así como animándoles a seguir con su hermosa labor y poniendo a la iglesia de Astorga a su servicio para ayudarles en sus necesidades.

Tras la Eucaristía visita a la bodega “Luna Beberide” donde se les explicó el proceso de elaboración y envejecimiento del vino para más tarde y tras una comida distendida y muy agradable, pasar a escuchar a nuestros misioneros compartiendo con ellos sus vivencias, a veces muy duras y sus recuerdos.

Hemos de agradecer a Mons. Juan Antonio Menéndez, nuestro obispo quien, más tarde, cuando sus obligaciones se lo permitieron, se acercara a saludarles a la parroquia de Sta. María donde presidió la oración mariana

Nuestro agradecimiento también a D. Jesús Álvarez, párroco de Cacabelos y anfitrión de lujo. Gracias a su buen hacer, pudimos además disfrutar del patrimonio religioso que alberga la ermita de San Roque, y también de la extraordinaria voz del tenor Alberto González en la iglesia parroquial quien como favor personal dio un pequeño concierto tras la oración con la que se concluyó la jornada.

Nuestro agradecimiento también a los sacerdotes que nos acompañaron y principalmente a los misioneros que nos acompañaron.

Ellos son nuestra mayor riqueza, hombres y mujeres valientes que dejan la comodidad de sus congregaciones y el calor de sus familias para dar testimonio de Cristo por todos los rincones de la tierra. Ellos nos animan a continuar con nuestra labor aquí, para dar testimonio de su valor y fortaleza y para conseguirles la mayor ayuda posible.

Estas jornadas son siempre una oportunidad para recordar nuestra identidad misionera y para comprometernos en la tarea que como bautizados y consagrados hemos recibido de Jesucristo.


Homilía del Vicario General , Don José Luis Castro Castro.

“DÍA DEL MISIONERO DIOCESANO” 2018

Santuario de la Virgen de las Angustias – Cacabelos 26-7-2018

Queridos hermanos sacerdotes y misioneros/as.
Querido D. José María, delegado episcopal de misiones y colaboradores de esta delegación.
Querido D. Jesús, párroco de Cacabelos y anfitrión de este Encuentro anual de los misioneros y misioneras de la diócesis de Astorga que en esta ocasión tiene lugar en este bello santuario de la Virgen de las Angustias, recién coronada en la pascua de este año 2018.
Queridos hermanos/as todos que nos acompañáis este día.

Os transmito especialmente a vosotros los misioneros nacidos o vinculados a la diócesis de Astorga el saludo y la bendición de nuestro obispo D. Juan Antonio con motivo de la celebración de este “Día del misionero diocesano”, que este año bajo el lema “Sigue su huella” es de nuevo una oportunidad para recordar nuestra identidad misionera y para comprometernos en la tarea que como bautizados y consagrados hemos recibido de Jesucristo.

Dos palabras resumen el mensaje que desde la diócesis os queremos transmitir: - La primera palabra es GRACIAS. Vosotros sois la vanguardia evangelizadora de esta iglesia particular de Astorga y su efecto más visible en el mundo. El agradecimiento de los cristianos de esta tierra hacia vosotros será siempre muy grande porque nos mostráis como son los auténticos discípulos misioneros al servicio del Reino de Dios que intentan hacer realidad el deseo evangélico de Jesús de construir un mundo mejor y una Iglesia cercana, luchando sin descanso la promoción de la dignidad del hombre, la defensa de la vida y la familia, el respeto a la identidad y cultura de cada pueblo, proponiendo un mensaje de salvación, de santidad y de paz verdadera para los hombres allí donde estén. Colaborar así con este convencimiento y entusiasmo en el plan de Dios y en la misión de su Iglesia nos resulta admirable y alentador para los que estamos aquí, en un ambiente tan distinto, con otro tipo de desafíos propios de este mundo moderno que no siempre acertamos a interpretar.

- La segunda palabra es ÁNIMO. La misión de la Iglesia sigue siendo hoy un cometido que exige ser una Iglesia de puertas abiertas, acogedora y vivificante para todos: para los que no conocen a Cristo, o se han olvidado de él, o han reducido su fe a una vivencia que no molesta a nadie, pero que no llama la atención tampoco a nadie; una Iglesia de puertas abiertas que se acerque a aquellos que no han recibido el regalo de la fe o la gracia de la conversión. Esta fuerza para realizar el encargo misionero de Cristo proviene del corazón de aquellos que pueden llenar de sentido y amor lo que hacemos para ser instrumentos de salvación.

• El corazón de Cristo que nos regala el Espíritu Santo que impulsa y sostiene la tarea evangelizadora, sin el cual ésta nada de lo que hiciéramos sería eficaz ni daría fruto alguno, por mucho empeño humano que le pusiéramos.

• El corazón de la Iglesia, que desde la comunión de vida y acción, es garantía de fidelidad al mensaje recibido del Señor y estímulo para seguir adelante sin desanimarse. Sentirse querido, en sintonía y apoyado por los hermanos en lo que uno hace (sobre todo si está muy lejos de sus raíces y de los suyos) no es irrelevante, sino que humanamente necesario y espiritualmente confortador.

Por eso hoy, un año más, la Iglesia universal y apostólica de Jesucristo, representada en la humildad de nuestra diócesis de Astorga, os muestra su gratitud, os ofrece su sintonía de corazón, os anima en el maravilloso trabajo evangelizador que realizáis y se pone a vuestro servicio para ayudaros en vuestras necesidades materiales y misioneras. Recordad siempre que sois nuestra familia y al menos una vez año nos alegra veros y compartir con vosotros vivencias y recuerdos.

Os encomendamos a los grandes patronos de las misiones: San Francisco Javier, el gran misionero que con palabra y su vida anunció sin descanso a Jesucristo en el Oriente, y santa Teresa del Niño Jesús que ofreció sus sufrimientos y su oración por los misioneros y por los que no conocen a Jesucristo.

Y en este día, además, os ponemos bajo la protección de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús.

Por supuesto también de la Santísima Virgen María, la Reina de las misiones, ante esta bella imagen que nos preside de Ntra. Sra. de la Angustias de Cacabelos, para que con su amor maternal os acompañe en vuestros trabajos por el Reino de Dios en los diversos lugares del mundo donde estáis. A todos, de corazón, gracias y ánimo.
José Luis Castro Pérez Vicario General









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