22 sept. 2014

MISIONEROS: PROFESIONALES EN RIESGO

PROFESIONALES DE LA FE Y DE LA SALUD
Todos los misioneros, saben que salir de España hacia países con graves carencias sanitarias y de gran pobreza, pone en riesgo sus vidas, aunque eso no les impide salir con la mayor de las ilusiones. 
Hay que ser de una madera especial, tener un valor del que no todos podemos presumir ya que supone “dar la vida por los demás” casi literalmente. Pocos lo entienden desde nuestros hogares seguros y confortables.

Manuel García Viejo no es diferente, pertenece a la orden de los Hospitalarios de San Juan de Dios. Con ellos estudió y se formó como médico especialista en medicina interna y enfermedades tropicales, y África fue su destino preferente.
En estos momentos, tras 12 años en Sierra Leona, se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Carlos III de Madrid, por ese ébola del que tanto estamos oyendo hablar y que perdona muy poco.
El P. Manuel lleva gran parte de su vida en África, ya estuvo en Ghana antes que en Lunsar, Sierra Leona, en total son casi treinta años dedicado a dar su vida por los más desfavorecidos de la tierra.
Es descrito por los que le conocen como un hombre sencillo y cercano, un fuera de serie experto en buscar y dar soluciones, bonachón, agradable y cordial.
Cuando se acerca a su pueblo, Folgoso de la Ribera, donde viven su hermano Antonio y su sobrino, hace lo mismo que la gran mayoría de nuestros casi 450 misioneros… llegar con lo puesto para poder llevar allí, a su querida África, todo lo que pueden para ayudar.
Últimamente ya había estado enfermo… en su última visita le vieron muy delgado y demacrado aunque en cuanto se recobró retornó a África.
Es director médico en el hospital de Lunsar en Sierra Leona y allí trabaja en el quirófano con otros tres religiosos africanos, que gracias a Dios no se han visto afectados y a los que sólo la debilitada salud del P. Manuel les parece la causa de esta infección ya que era muy cuidadoso. Este hospital no está preparado para atender casos de ébola, sus profesionales no han contado con la protección estricta y necesaria que se requiere para atender a los pacientes que han llegado con esta enfermedad, hacen lo que pueden con los pocos medios que tienen.
Ellos, y otros como ellos en toda África, sostienen los sistemas sanitarios de los países en donde se encuentran, sin importarles las guerras o las epidemias.
Parece ser que el proceso de dar a conocer la enfermedad, para formar al personal y dotarlo de medios para protegerse ha sido demasiado lento y eso ha provocado una gran pérdida de vidas, el hospital de Lunsar había vuelto a abrir el pasado 8 de septiembre pero sólo tiene habilitadas las secciones de pediatría y maternidad.
Sólo nos queda esperar y rezar para que el P. Manuel supere este duro trance, pero podemos hacer más por él y otros como él… ayudarles, apoyarlos con nuestra ayuda económica , haciéndolo estamos dando apoyo a muchos hombres, mujeres y niños privados de lo más básico.

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