20 oct. 2016

SAL DE TU TIERRA Y CONFÍA... PREGÓN MISIONERO

Un poquito tarde pero no nos hemos podido resistir a publicar el Pregón Misionero que nuestro obispo, Mons. Juan Antonio pronunció en la catedral como pistoletazo de salida del mes de las misiones, hermoso ...

"Sal de tu tierra y confía en Dios como Abraham para que un día se cumplan en ti las promesas del Señor.
Sal de tu tierra y sube al monte de Dios como Moisés para hablar con Él.
Sal de tierra y, arrepentido de tus pecados como el Rey David, obtén la misericordia y perdón.
Sal de tu tierra para gritar justicia y amor como los profetas.
Sal de tu tierra para ser testigo de la verdad y preparar los caminos del Señor como Juan Bautista.
Sal de tu tierra como María y ponte a caminar de prisa para socorrer a tu hermano necesitado.
Sal de tu tierra para decir como Jesús al entrar en el mundo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”
Sal de tu tierra para llevar la alegría de la fe y que los hombres salten de gozo al ver al Señor como María Magdalena la mañana de la resurrección.
Sal de tu tierra y no te quedes mirando al cielo de brazos cruzados porque el Señor volverá y te preguntará qué has hecho con los dones que te dio.

Sal de tu tierra como los apóstoles para seguir al Señor a adonde quiera que vaya.
Sal de tu tierra para evangelizar a todas las gentes como San Pablo.
Sal de tu tierra para ayudar al hermano sin buscar nada a cambio como el buen samaritano.
Sal de tu tierra como el joven que ofreció los cinco panes y los dos peces para compartir tu vida con el Señor y que él haga prósperas las obras de tus manos
Sal de tu tierra sin otra cosa más que amor como Job que salió desnudo del vientre materno para volver desnudo a él.
Sal de tu tierra y pon la mano en el arado como el labriego de la parábola
Sal de tu tierra como tantos santos para construir un mundo nuevo donde reine el amor, la justicia y la paz.
Sal de tu tierra como los viñadores de la parábola para trabajar en la viña del Señor.
Sal de tu tierra para llevar la misericordia de Dios al corazón de los hombres
Sal de tu tierra para vivir una vida nueva como tantos convertidos
Sal de tu tierra para atesorar tesoros en el cielo donde ni la polilla ni la carcoma corroen.
Sal de tu tierra para consagrar tu vida a Dios como santa Teresa de Jesús que dejó dicho: “Sólo Dios basta.”
Sal de tu tierra y no mires atrás como la mujer de Lot para que no te conviertas en una estéril estatua de sal.
Sal de tu tierra y no te preocupes qué comerás, qué beberás, qué vestirás porque el buen pastor no permitirá que nada te falte.
Sal de tu tierra y contempla las maravillas de la creación y únete a la alabanza de todos los seres creados a su Creador.
Sal de tu tierra para hacer el bien sin discriminar a nadie por razón de sexo, raza, religión o posición social.
Sal de tu tierra para salar la tierra con la alegría de la fe, el amor del corazón y la esperanza en las promesas.
Sal de tu tierra para que Dios te bendiga y te guarde en su amor, te conceda la paz y el consuelo.
Sal de tu tierra para despegarte de los bienes efímeros que son como la hierba que por la mañana la siegan y por la tarde se seca.
Sal de tu tierra para ser solidario con los más necesitados, con los pobres y los enfermos que esperan la liberación de todos sus males.
Sal de tu tierra para ver a Cristo, la luz del mundo que alumbra a todo hombre y ser tú también luz para todos.
Sal de tu tierra y de tu casa como el padre del hijo pródigo para otear el horizonte y esperar con los brazos abiertos a los que un día abandonaron la fe y la familia cristiana.
Sal de tu tierra para abrir las puertas del corazón y de la mente de tantos hombres que encerrados en su ceguera no pueden contemplar el rostro de Dios.
Sal de tu tierra como han salido tantos misioneros y misioneras de nuestra diócesis que hoy, repartidos por los cinco continentes anuncian el evangelio. Ellos son los mejores embajadores de nuestra diócesis y cuando vuelven a ella, su testimonio es como la brisa matutina que nos despierta de nuestros letargos.
Sal de tu tierra si el Señor te llama a entregar tu vida, tu dinero, tu tiempo a la Misión. No digas nunca que no, no pongas peros, no lo dudes porque quien llama da la gracia y la fuerza para llevar adelante la misión.
Sal de tu tierra hacia el mundo con la cabeza bien alta porque la misión que llevas es dar luz y calor al mundo con la luz de Cristo.
Sal de tu tierra y recuerda que la gracia de Cristo te precede porque ya ha sido derramada con el Espíritu Santo para renovar la faz de la tierra. Tu labor consiste en ayudar a todas las gente a acoger con libertad la gracia del Señor y el don de la de.
Sal, en fin, de la mano de María que desde el cenáculo acompaña la misión de la Iglesia y la misión de cada misionero.
A ella, Reina de los apóstoles encomendamos esta campaña del DOMUND 2016 para que muchos se animen a salir de su casa, de sí mismos para entregarse a los demás y gozar ya en este mundo de la alegría del cielo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...